Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

sábado, 11 de agosto de 2012

SOBRE LA ATENCION SANITARIA A ILEGALES.

A ilegales, si; porque las personas no serán ilegales -según los fantoches vociferantes- pero las situaciones administrativas, si.

El director general de la Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia, Agustín Rivero, ha confirmado -según Público- que los 'sin papeles' crónicos serán atendidos y se pasará la factura a sus países de origen. "Se les enviará por la asistencia que se le ha prestado aquí", asegura.

Todo muy bonito, ¿verdad?. Inmigrantito ilegal atendido, factura cobrada a su país de origen, todos contentos. Sobre todo, los votantes del PP.

El problema viene cuando uno se informa en fuentes distintas de las pepederas habituales y mira, por ejemplo, El País, que explica bastante razonadamente que la propuesta es inviable. En suma, que es otro brindis al sol, otra mentira al borrego votador, otra tomadura de pelo como la del aborto gallardoniano o la EpC wertiana.

Y uno, que a veces resulta un poquito radical -en el sentido de ir a las raíces de los problemas- se pregunta si no es más fácil enviar a sus países de origen a los inmigrantes ilegales.

1 comentario:

Carlos Fernández Ocón dijo...

Claro que lo es es, pero queda fatal en los periódicos.

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