Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

miércoles, 17 de enero de 2018

SOBRE LA BENDICIÓN.

La que corresponde hoy, día de San Antón, a nuestros amigos los animales. 

Como carezco de la dosis de crueldad que supondría, en mis circunstancias, tener un animal en casa -alguien diría que otro, pero en fin, eso es cuestión de opiniones- creo que me sumaré a la festividad del día con unas propuestas razonablemente aproximadas.

Por ejemplo, pediría la protección de San Antón para don Mariano Rajoy, bajo la efigie de ese animal tan simpático que responde al nombre de perezoso, especie cuyo lentísimo metabolismo parece hacerle vivir a cámara lenta.

No podría faltar el señor Puigdemon, tan fácil de asimilar al asno que los más cerriles aldeanos separatistas tienen como tótem.

Tampoco debería faltar el señor Mas, que dado su repetido propósito -proclamado hace años- de derrotar al Goliat del Estado español con la astucia del independentismo, sería fácilmente equiparable con el zorro.

Entre paréntesis: por evidentes razones del democrático derecho a la libertad de expresión, omitiré referencias al femenino del referido animal. Fin del paréntesis.

Sería necesario presentar a don Pablo Iglesias, tan puesto en su papel de orangután macho alfa de su manada. 

Y, por supuesto, a don Pedro Sánchez, tan simpático en su papel de perrito faldero que brinca de un lado a otro en busca de quien le acaricie los lomos.

Y, evidentemente, deberíamos pedir la bendición la bendición de San Antón, en este su día, para el pueblo español en general, que nadie en su sano juicio dejará de asimilar con un obediente rebaño ovino.




domingo, 7 de enero de 2018

SOBRE LA CARROZA VALLECANA.

La carroza de la cabalgata de los Reyes Magos del barrio madriñeño de Vallecas, en la que los grupitos de lesbianas, homosexuales, transexuales y toda esa gente que no tiene en su vida más aliciente ni meta que el sexo, han protagonizado la polémica.

La gente anda escandalizada, y no seré quien diga que sin motivo. Sin embargo, esto no tiene nada de sorprendente. Todos esos grupitos citados -que me harán ustedes la merced de no tener que repetir-, siempre están en lo mismo, que no es otra cosa que atacar al catolicismo.

Al catolicismo, que no a la religión en sentido abstracto. Estos grupitos no han irrumpido jamás en una mezquita; no han sacado sus reivindicaciones -que ya no sabe uno qué más tienen que reivindicar, si tienen copados los medios de comunicación- en las celebraciones del fin del Ramadán; ni siquiera han obligado a los judíos a tolerarles en alguna de sus festividades, y eso que todos ellos -los grupitos lésbicos, homosexuales y todo eso- suelen ser declaradamente antiisraelíes.

Y entiéndaseme bien, que no pretendo incitarles a que hagan lo mismo contra otros, ni tengo ningún deseo de provocar a musulmanes, judíos o budistas. Lo que quiero es dejar claro que todo lo que hacen estos marimachos, estos machomaris y etc., siempre van contra el catolicismo y los católicos. 

De forma, que estoy totalmente de acuerdo en considerar lo de esta carroza una aberración, como está opinando tanta gente que personaliza sus quejas en la señora Carmena, lamentable alcalda de Madrid. 

Pero me parece justo recordar que el desmadre de desnavidear la Navidad no es cosa de los comunistas podemitas, sino que viene de bastante antes. Concretamente, del señor Ruíz Gallardón, bajo cuyos auspicios se decoró la ciudad con palabras tan poco navideñas como escoria o estupro. Si, eso.

sábado, 6 de enero de 2018

SOBRE LA HABITUAL PETICIÓN.

Como los habituales saben -si es que aún aparece alguien por este diario- mi habitual petición a los reyes es que se vayan. Evidentemente, no me refiero a los Reyes, y ya ustedes sabrán darse cuenta.

Lo hago, desde hace años, con la viñeta que publicamos hace ya varias décadas en Cruz de los Caídos, publicación de los Distritos de Ciudad Lineal y San Blas de Fuerza Nueva que me honré en dirigir, y que a continuación pueden ver.

Hace algunos años, a aquella viñeta uní la que me hizo la merced de regalarme mi Coronel Jesús Flores Thies, y este día quiero traerla también aquí, tanto en honor y recuerdo de mi amigo y camarada que se fue a los luceros hace poco, como para señalar que lo que en su obra indica se cumplió, puesto que la parejita bien avenida que aparece en el dibujo vio caducar su reinado en la forma consustancial con los borbones españoles; esto es, sin la menor dignidad y a la fuerza. Allá se verá cómo acaba la parejita sucesora.

Por último -para que no digan que no me modernizo-, les traigo esta otra imagen que, como podrán observar, sitúan en su justo término una institución tan loada por plumíferos, pelotas y tontos.


sábado, 23 de diciembre de 2017

SOBRE LA FELICITACIÓN.

La que se impone en esta época.

Felicitación navideña que este año he estado a punto de omitir, porque no está España para felicitaciones, ni para fiestas, ni siquiera para aceptar el nacimiento de Dios. 

Nacimiento que es -a fin de cuentas-, lo que celebramos y conmemoramos, aunque ya me gustaría saber qué es lo que celebra la mayoría de la gente. Pero eso lo dejaremos para otra vez. O, si lo prefieren, miren en las entradas de años anteriores y sabrán lo que pienso al respecto.

Así es que este año, vuelvo a desear lo mejor a los españoles. A los que son y ejercen. Y a los demás, lo de costumbre.

Para variar, les dejo un vídeo que circuló hace varios años, y que me sigue resultando simpático y -por extraño que parezca en estos tiempos- respetuoso. Véanlo si gustan pulsando sobre la imagen.


viernes, 15 de diciembre de 2017

SOBRE UN PRESUNTO PERIODISTA.

O nada presunto, porque -como verán- el fulano al que me voy a referir de periodista tiene, si acaso, el título universitario, que ya sabemos cómo se dan, y a quienes, en la actualidad, como demuestra el hecho de que sean profesores -digitales- individuos como don Pablo Iglesias.

A lo que voy: si los medios de comunicación que frecuenten han tenido a bien relatarlo, puesto que la víctima no ha sido ningún canalla progre, ningún guarroflauta, ningún hideputa con pedigrí progre, sabrán ustedes que hace unos días fue asesinado Victor Laínez, español que llevaba una bandera de España encima, en forma de tirantes.

Víctor Laínez -dicen algunas informaciones- era falangista y legionario, cosa que acaso acabe justificando el derecho del perroflauta, okupa, ultraizquierdista, y previamente condenado por agredir a un policía municipal de Barcelona hasta causarle daños cerebrales irreversibles y dejarlo tetrapléjico, a asesinarlo.

La criaturita en cuestión -o sea, el gorrino ultraizquierdista- se llama Rodrigo Lanza, y fue amplia y generosamente defendido por gentes como la señora Colau, actual alcalda de Barcelona, y la TV3 separatista y suvencionada por los gobiernitos autonómicos de Catalunlla, cuando fue condenado por el intento de homicidio del policía municipal.

Quizá por eso, el presunto periodista que firma como R.A. en la página 7 de 20 Minutos, lo define como joven. Ni una palabra más como calificativo del -demostrado judicialmente- canalla; sólo eso: joven.

Uno ignora -y mejor así- qué gilipollas se esconde tras las iniciales R.A.; uno ignora qué cómplice canallesco se oculta tras las iniciales R.A.; uno ignora qué giliprogre, qué ultrabasura, qué cerdokupa, qué cabestro, qué cuatezón, que ultraguarro se encontrará tras las iniciales R.A.

Lo que uno no ignora, es que estos becarios estúpidos, estereotipados, topiqueantes, pero con voz en prensa, son cómplices de agresiones, de homicidios, de asesinatos. Por consentidores. Y por imbéciles.

lunes, 27 de noviembre de 2017

SOBRE LOS DESEOS DE LOS SEPARATISTAS CATALANES.


Los declarados por un señor llamado Bernat Catasús, presidente de la Juventut Nacionalista de Catalunya de l'Alt Penedès, que -según informa Somatemps- ha dicho lo siguiente refiriéndose a la Guardia Civil: Sois unos criminales. Solamente deseo que algún día os lo hagan a vosotros y que tengáis una muerte lenta y dolorosa, sufriendo vosotros y vuestras familias.


Como no tengo el disgusto de conocer a don Bernat, ignoro qué es lo que piensa que le ha hecho la Guardia Civil. ¿Acaso la Guardia Civil ha impedido que sus hijos estudien en su lengua materna? ¿Le ha obligado la Guardia Civil a esconder las insignias de su uniforme al tenderlo, para que su familia pueda escapar a las iras de sus vecinos aldeanos y cazurros? ¿Le ha insultado la Guardia Civil? ¿Ha insultado la Guardia Civil a sus familiares? ¿Ha intentado la Guardia Civil poner en su contra a sus propios hijos en los colegios? ¿La Guardia Civil le ha llamado extranjero en su propia tierra? ¿Ha coartado la Guardia Civil su libertad de expresión, impidiéndole pertenecer a esa Juventut Nacionalista de Catalunya que preside y posar con banderillas separatistas al fondo? ¿Ha llenado la Guardia Civil de pintadas la casa de don Bernat? ¿Le ha secuestrado la Guardia Civil? ¿Le ha tirado piedras, le ha destrozado el coche la Guardia Civil? ¿Ha impedido la Guardia Civil que don Bernat cumpla sus obligaciones legales? ¿Lleva la Guardia Civil atosigando, persiguiendo, acosando a don Bernat varios decenios? ¿Le ha echado la Guardia Civil de los hoteles donde dormía don Bernat? 

¡Ah, no!. Resulta que todo eso -y mucho más- es lo que los compadres de don Bernat le han hecho a la Guardia Civil y a la Policía Nacional.

¿Se referirá entonces don Bernat a que la Guardia Civil le ha obligado a cumplir la Ley? ¿A que la Guardia Civil ha repartido -cuando no le han dejado otra opción los amigotes de don Bernat-, algún leve soplamocos a los energúmenos que delinquían? ¿Se refiere, acaso, a hechos milagrosos como la supuesta rotura de los huesos de una mano, que se curan en tres días vendando la contraria? ¿Quiere don Bernat continuar la patraña de la brutalidad de la Guardia Civil, cuando sus -supongo- queridos Mozos de escuadra son la fuerza policial que más sentencias condenatorias por malos tratos y brutalidad atesora en las últimas décadas? 

¿Acusa a la Guardia Civil de echarle el guante, siguiendo órdenes de los jueces, a los ladrones de los diversos partidos separatistas, que llevan cuarenta años robando a los catalanes? ¿De encontrar las pruebas que demuestran que los fondos públicos se han desviado a fines partidistas mientras no se pagaba a las farmacias, mientras se desatendían las urgencias de los hospitales, mientras se inventaban impuestos sacacuartos? ¿De hallar los datos que demuestran las adjudicaciones ilegales de contratos a cambio -Maragall dixit- del tres por ciento; que evidencian las cuentas en el extranjero por las que los mandamases del pruses no han pagado jamás impuestos, porque eso se queda para los pobres?

¿Acusa don Bernat a la Guardia Civil de haberle mostrado a quien quiera ver y entender, que no es España quien roba, sino los separatistas catalanes, que se han estado forrando a costa de los ciudadanos que habitan en Cataluña? ¿O de lo que se queja don Bernat es de que a él -que por la foto es jovencito-, no le haya dado la Guardia Civil tiempo para trincar lo que esperaba, y le haya truncado el futuro de vividor sinvergüenza al que se creía llamado?

Por lo demás, eso de amenazar con una muerte lenta y dolorosa, sufriendo vosotros y vuestras familias no creo que le asombre a nadie que conozca la historia. La Historia de las guerras entre sindicalistas de uno y otro bando, que engalanaron el comienzo del siglo XX. Las miniguerras civiles entre comunistas y anarquistas en la Cataluña de la guerra, como telón de fondo al asesinato de cualquier persona a la que los unos o los otros -anarquistas, comunistas, trostkistas, republicanoseparatistas- quisieran quitar de en medio. Eso, por no hablar de las chekas, los paseos, los asesinatos a mansalva, los robos generalizados por parte de cualquier comité, y, en fin, todo eso tan propio de los anarcoguarros, los rojoseparatistas, los paletos sin medida, los aldeanos cazurros a los que este señor Catasús tan dignamente representa.

Nihil novi sub sole. Y quien se sorprenda, es que no tiene ni puta idea de nada.


miércoles, 22 de noviembre de 2017

SOBRE LAS SOLUCIONES.

Soluciones al separatismo catalán -o cualquier otro, evidentemente- para que tomen nota los mamarrachos, los cretinos y los cobardes:

ESPAÑA ES IRREVOCABLE


LA UNIDAD DE DESTINO
Nadie podrá reprochamos de estrechez ante el problema catalán. En estas columnas antes que en ningún otro sitio, y, fuera de aquí, por los más autorizados de los nuestros, se ha formulado la tesis de España como unidad de destino. Es decir, aquí no concebimos cicateramente a España como entidad física, como conjunto de atributos nativos (tierra, lengua, raza) en pugna vidriosa con cada hecho nativo local. Aquí no nos burlamos de la bella lengua catalana ni ofendemos con sospechas de mira mercantil los movimientos sentimentales –equivocados gravísimamente, pero sentimentales– de Cataluña.

Lo que sostenemos aquí es que nada de eso puede justificar un nacionalismo, porque la nación no es una entidad física individualizada por sus accidentes orográficos, étnicos o lingüísticos, sino una entidad histórica, diferenciada de las demás en lo universal por una propia unidad de destino.

España es la portadora de la unidad de destino, y no ninguno de los pueblos que la integran. España es pues, la nación, y no ninguno de los pueblos que la integran. Cuando esos pueblos se reunieron, hallaron en lo universal la justificación histórica de su propia existencia. Por eso España, el conjunto, fue la nación.

LA IRREVOCABILIDAD DE ESPAÑA
Hace falta que las peores deformaciones se hayan adueñado de las mentes para que personas que se tienen, de buena fe, por patriotas, admitan la posibilidad, dados ciertos requisitos, de la desmembración de España. Unos niegan licitud al separatismo porque suponen que no cuenta con la aquiescencia de la mayoría de los catalanes. Otros afirman que no es admisible una situación semiseparatista, sino que hay que optar –¡qué optar!– entre la solidaridad completa o la independencia. (...) La elección de la extranjería es absolutamente ilícita, pase lo que pase, renuncien o no renuncien al arancel, quiéranlo pocos catalanes, muchos o todos. Más aún terminantemente: aunque todos los españoles estuvieran conformes en convertir a Cataluña en país extranjero, seria el hacerlo un crimen merecedor de la cólera celeste. 

España es irrevocable. Los españoles podrán decidir acerca de cosas secundarias; pero acerca de la esencia misma de España no tienen nada que decidir. España no es nuestra, como objeto patrimonial; nuestra generación no es dueña absoluta de España; la ha recibido del esfuerzo de Generaciones y generaciones anteriores, y ha de entregarla, como depósito sagrado, a las que la sucedan. Si aprovechara este momento de su paso por la continuidad de los siglos para dividir a España en pedazos, nuestra generación cometería para con las siguientes el más abusivo fraude, la más alevosa traición que es posible imaginar.

Las naciones no son contratos, rescindibles por la voluntad de quienes los otorgan: son fundaciones, con sustantividad propia, no dependientes de la voluntad de pocos ni muchos.

MAYORÍA DE EDAD
Algunos han formulado la siguiente doctrina respecto de los Estatutos regionales: no se puede dar un Estatuto a una región mientras no es mayor de edad. El ser mayor de edad se le nota en los indicios de haber adquirido una convicción suficientemente fuerte de su personalidad propia.

He aquí otra monstruosidad ideológica: se debe, con arreglo a esa teoría, conceder su Estatuto a una región –es decir, aflojar los resortes de la vigilancia unitaria– cuando esa región ha adquirido suficiente conciencia de sí misma; es decir, cuando se siente suficientemente desligada de la personalidad del conjunto.

No es fácil, tampoco ahora, concebir más grave aberración. También corre prisa perfilar una tesis acerca de qué es la mayoría de edad regional acerca de cuándo deja de ser lícito conceder a una región su Estatuto.

Y esa mayoría de edad se nota, cabalmente, en lo contrario de la afirmación de la personalidad propia. Una región es mayor de edad cuando ha adquirido tan fuertemente la conciencia de su unidad de destino en la patria común, que esa unidad ya no corre ningún riesgo por el hecho de que se aflojen las ligaduras administrativas.

Cuando la conciencia de la unidad de destino ha penetrado hasta el fondo del alma de una región, ya no hay peligro en darle Estatuto de autonomía. La región andaluza, la región leonesa, pueden gozar de regímenes autónomos, en la seguridad de que ninguna solapada intención se propone aprovechar las ventajas del Estatuto para maquinar contra la integridad de España. Pero entregar Estatutos a regiones minadas de separatismo; multiplicar con los instrumentos del Estatuto las fuerzas operantes contra la unidad de España; dimitir la función estatal de vigilar sin descanso el desarrollo de toda la tendencia a la secesión es, ni más ni menos, un crimen.

SÍNTOMAS
Todos los síntomas confirman nuestra tesis. Cataluña autónoma asiste al crecimiento de un separatismo que nadie refrena: el Estado, porque se ha inhibido de la vida catalana en las funciones primordiales: la formación espiritual de las generaciones nuevas, el orden público, la administración de justicia.... y la Generalidad, porque esa tendencia separatista, lejos de repugnarle, le resulta sumamente simpática.

Así, el germen destructor de España, de esta unidad de España lograda tan difícilmente, crece a sus anchas. Es como un incendio para cuya voracidad no sólo se ha acumulado combustible, sino que se ha trazado a los bomberos una barrera que les impide intervenir. ¿Qué quedará, en muy pocos años, de lo que fue bella arquitectura de España?

¡Y mientras tanto, a nosotros, a los que queremos salir por los confines de España gritando estas cosas, denunciando estas cosas, se nos encarcela, se nos cierran los centros, se nos impide la propaganda! Y la insolencia separatista crece. Y el Gobierno busca fórmulas jurídicas. Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

(José Antonio Primo de Rivera. 
F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

*****

No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros y para ello deponed frente a los supremos intereses de la patria y del pueblo español toda mira personal. No cejéis en alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España y haced de ello vuestro primordial objetivo. Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria.
 
(Francisco Franco. 
Testamento político, 20 noviembre 1975)



lunes, 20 de noviembre de 2017

SOBRE LA ACTUALIDAD.

Actualidad que es, evidentemente, la de la fecha. Hoy es 20 de Noviembre -20N- y como sabrá cualquiera que lea prensa, oiga radio, vea televisión, el tema de actualidad -en los últimos 40 años- es Franco, el franquismo, la dictadura...

Son tan cobardes, tan acomplejados, tan paranoicos, que aún no se han enterado de que el Excelentísimo señor D. Francisco Franco Bahamonde, Generalísimo de los Ejércitos, Caudillo de España, falleció de muerte natural en 1975. Siguen con su guerra, con su complejo, con su idiotez, viviendo cojonudamente contra Franco.

Siguen luchando contra el fascismo, contra los fachas de la Falange, los mismos que babean ante los estalinistas pasados por el Caribe, y siguen sin entender -nunca podrán, no les llega su escasa inteligencia- que la única forma decente de vivir, de ser humanos, de ser españoles, es la que anunció José Antonio Primo de Rivera, aquél joven universitario al que las izquierdas asesinaron gracias a las derechas.

Y mientras ellos -izquierdas y derechas, capitalistas y estalinistas (o capitalistas estalinistas, que haylos), tontos y mamarrachos- siguen jugando con sus pactos y componendas, con sus urnas y sus listas y sus votos, con la vida de todos los que se lo toleran, nosotros -los que quedemos- hoy vamos a pronunciar la más bella oración jamás escrita.

Mañana será otro día. Mañana volveremos a llamarle tonto al tonto, ladrón al ladrón, gilipollas al gilipollas; volveremos a llamarle canalla al canalla, sinvergüenza al sinvergüenza, traidor al traidor y cobarde al cobarde, y ya habremos completado el censo de la actualidad.

Hoy, la oración.

*****
Señor:
Acoge con piedad en Tu seno a los que mueren por España, y consérvanos siempre el santo orgullo de que solamente en nuestras filas se muera por España, y de que solamente a nosotros honre el enemigo con sus mejores armas.

Víctimas del odio, los nuestros no cayeron por odio, sino por amor; y el último secreto de sus corazones, era la alegría con que fueron a dar sus vidas por la Patria. Ni ellos ni nosotros hemos conseguido jamás entristecernos de rencor, ni odiar al enemigo.

Y Tú sabes, Señor, que todos estos caídos mueren para libertar con su sacrificio generoso a los mismos que les asesinaron; para cimentar con su sangre fértil, las primeras piedras en la reedificación de una Patria libre, fuerte y entera. Ante los cadáveres de nuestros hermanos, a quienes la muerte ha cerrado los ojos antes de ver la luz de la victoria, aparta, Señor, de nuestros oídos, las voces sempiternas de los fariseos, a quienes el misterio de toda redención ciega y entenebrece, y hoy vienen a pedir con vergonzosa indulgencia delitos contra los delitos, y asesinatos por la espalda a los que nos pusimos a combatir de frente.

Tú no nos elegiste para que fuéramos delincuentes contra los delincuentes, sino soldados ejemplares, custodios de valores augustos, números ordenados de una guardia, puesta a servir con honor y con valentía la suprema defensa de una Patria.

Esta ley moral es nuestra fuerza. Con ella venceremos dos veces al enemigo, porque acabaremos por destruir, no sólo su potencia, sino su odio.

A la victoria que no sea clara, caballeresca y generosa, preferimos la derrota. Porque es necesario que mientras cada golpe del enemigo sea horrendo y cobarde, cada acción nuestra sea la afirmación de un valor y de una moral superior.

Aparta, así, Señor, de nosotros, todo lo que otros quisieran que hiciésemos, y lo que se ha solido hacer en nombre de vencedor impotente de clase, de partido o de secta. Y danos heroísmo para cumplir lo que se ha hecho siempre en nombre de una Patria, en nombre de un Estado futuro, en nombre de una Cristiandad civilizada y civilizadora.

Sólo Tú sabes, con palabra de profecía, para qué deben estar aguzadas las flechas y tendidos los arcos.

Danos ante los hermanos muertos por la Patria, perseverancia en este amor, perseverancia en este valor, perseverancia en este menosprecio hacia las voces farisaicas y oscuras, peores que voces de mujeres necias.

Haz que la sangre de los nuestros, Señor, sea el brote primero de la redención de esta España en la unidad nacional de sus tierras, en la unidad social de sus clases, en la unidad espiritual en el hombre, y entre los hombres.

Y haz también que la victoria final sea en nosotros una entera estrofa española del canto universal de Tu Gloria.

Rafael Sánchez Mazas.
*****
José Antonio Primo de Rivera, ¡Presente!
Francisco Franco, ¡Presente!
Caídos por Dios y por España, ¡Presentes!
¡Arriba España!


jueves, 2 de noviembre de 2017

SOBRE EL OTRO SEPARATISMO.

A propósito del artículo que publica hoy mi camarada Eloy en su Trinchera -véanlo pulsando en este enlace- he recordado un artículo que escribimos al alimón hace ya muchos años, y que El Alcázar tuvo la bondad de publicarnos. Pueden leerlo en su formato original si pulsan sobre la imagen para agrandarla, incluso leerlo en una anterior publicación que hice en este mismo diario.

Se titulaba el otro separatismo, y aquí se lo transcribo. Se que a los de derechas de toda la vida les parecerá raro; que a los de izquierdas desde que nacieron les parecerá increíble; que a los apolíticos les parecerá incomprensible, y que a los ignorantes -condición compatible con las anteriores- les sonará a chino y no se enterarán de nada.

Pero es que los falangistas somos así.


EL OTRO SEPARATISMO.
EL ALCÁZAR
7 julio 1983

Estamos llegando al punto culminante de una situación de extrema gravedad. Es frecuente, cotidiano, normal en cualquier charla diaria oír decir. «¡Que ellos se las apañen como puedan!» cuando se hace referencia a algunos problemas surgidos en tierras vascongadas y catalanas, e incluso en otras regiones no tan marcadas por el separatismo. «Si no quieren ser españoles, que se las arreglen solos.»

Es tan grave la situación, que hasta en las personas más obstinadamente contrarias al separatismo va ganando importancia una actitud que, aun manifestándose como reacción, no hay más remedio que calificar de separatista, aunque sea un separatismo visto desde el extremo contrario.

Si el independentismo de unas regiones determinadas exalta el amor desmedido a un ente artificial, basado tal vez en prehistóricas suposiciones, los que queremos una Patria unida no podemos caer en la falta de amor —cuando no en el odio— a unas tierras que son parte irrenunciable de España, y que necesitan ahora más que nunca de todo el cariño, toda la solidaridad y—también—toda la firmeza de los españoles de todas las provincias.

La gravedad de lo que sucede se pone de relieve porque en esa actitud caen la mayoría de los españoles. Incluso caemos los que hemos aprendido, en el magisterio de palabras bien altas y nobles, que España es una unidad de destino en lo universal; que juntos nos salvaremos todos, o que juntos hemos todos de perecer. También a los que por pensamiento, por ideología y por estilo estamos más lejos del menor atisbo separatista, nos vence la tentación de dejar caer ese «¡allá ellos!» en alguna ocasión. Y es necesario que al primer pensamiento incontrolado se imponga la frialdad de la razón para que comprendamos el error de la primera impresión; para que comprendamos que aquellas tierras y aquellas gentes —por encima de las actitudes del momento y de la propia voluntad de determinado número de individuos— son irrenunciablemente España.

Sin embargo, no puede ser más alarmante el síntoma. Porque si los que pensamos que España es irrevocable y que todo separatismo es un crimen, hemos de recurrir a toda la fuerza de la razón para sobreponernos al primer deseo de dejar a su suerte, en la desgracia o la dificultad, a los españoles que no quieren serlo; si hemos de recurrir a todo el bagaje doctrinal de que disponemos, ¿qué ocurrirá con aquellos que no disponen del recurso a un estilo que les haga comprender su error? ¿Qué sucederá con aquellos a quienes la razón y el estilo no obliguen a rechazar esa primera impresión de indiferencia —cuando no de una cierta alegría— en torno a las circunstancias que atraviese alguna región española?

Pues sucederá que dentro de diez, veinte años quizá, la propia existencia de España será imposible, porque en el alma de los habitantes de una región se habrá instalado la indiferencia o el odio con respecto a los de otra. Esto y no otra cosa es el primer logro del tan jaleado Estado de las Autonomías, que todos los políticos —desde un extremo al otro— aceptan y promueven.

El deber ineludible de todos los que nos consideramos españoles por encima de todo lo humano, es impedir con nuestro ejemplo —sacrificando con todo rigor los sentimientos espontáneos y erróneos— que tomen carta de naturaleza la indiferencia y el odio, dejando bien claro —en cualquier situación que lo requiera— que para nosotros todas las tierras de España son igualmente queridas y respetadas. Aunque esas regiones no quieran, aparentemente, ser españolas.

Hay que recordar que España es una unidad de destino en lo universal. Y hay que ser, ahora más que nunca, inasequibles; no sólo al desaliento, sino al ambiente disgregador generalizado que nos rodea e invade, y que es el peor enemigo —por solapado y encubierto— de esa unidad.

Rafael C. ESTREMERA / Eloy R. MIRAYO.

martes, 31 de octubre de 2017

SOBRE EL HEROICO MAMARRACHO.

Pues si; ese mamarracho que todos ustedes están pensando, y que da muestras de su calaña al largarse con viento en popa -con viento de popa, quizá- para intentar eludir sus responsabilidades.

La mamarrachez viene definida por el hecho de que, cuando en rocambolesca travesía se marchó sibilinamente a Bruselas, al señor mamarrachón nadie le impedía irse a Bélgica, al Congo o a tomar... el fresco. El caso es hacerse la víctima y -sobre todo, me temo- darse importancia. Una importancia que ni tiene, ni nadie le da, salvo algún gilipollas belga al que quizá haría falta nombrarle a don Fadrique Álvarez de Toledo.

Pero es que estos mamarrachos son así. Se envalentonan con los palmeros a los que pagan -o dan carguitos, embajaditas, puestecitos en las listitas, todo muy pequeñito, muy de andar por casa, como de merienda en familia o butifarrada en la intimidad-; se ponen gallitos, se crecen, y acaban creyéndose alguien. Luego viene la dura realidad y les baja al suelo, ni siquiera a sopapos; les pone al nivel que les corresponde con un simple auto judicial.

Y los heroicos mamarrachos se largan, dejando a los paletos a los que han engañado para que no les reclamaran el tres por ciento huerfanitos de su sabio consejo. Se largan haciéndose los perseguidos, cuando nadie les hace caso, porque sólo dan pena.  

Y uno, que no sabe si reírse o cabrearse, porque estos pobres payasos, si bien no tienen gracia, tampoco dan la talla para que uno los tenga en cuenta para algo tan importante como el odio. Sólo dan asco y, si acaso, esa risa de circunstancias que a veces hay que usar para no ofender a quien cuenta un chiste malo.

Y -también- a uno le da algo de pena que España no tenga un Estado serio y eficiente. La rapidez -decía Rafael García Serrano- es una virtud que demuestra seguridad y elegancia. Hubiera resultado de la máxima elegancia que el mamarrachón hubiese pasado la noche del pasado viernes en la cárcel, lo que nos habría traído algo más de seguridad a todos. Especialmente, a los suyos; esos que ahora están -aunque no se atrevan aún a decirlo- cagándose en los ascendientes del mamarrachón. 

Por otra parte, parece que para esa celebración anglosajona, protestante y absurda del jalogüin, se está vendiendo mucho un disfraz de Puigdemon. 

Normal: es tiempo de fantasmas.







domingo, 29 de octubre de 2017

SOBRE LO QUE LES IMPORTA HOY.

Lo que les importa hoy a esos individuos, individuas e individues que tienen voz en la prensa, la tele y la radio. 

Lo que les importaba hoy, a tenor de lo oído, era la democracia y la Constitución. Que no se nos haga caquita la democracia; que no se nos estropicie la Constitución. Que los separatistas no nos toquen las leyes.

De España, ni media palabra. A los templagaitas que mangonean la opinión de los que no tienen capacidad de pensar, les importa la legalidad. Y si fuera legal -porque cualquier canalla puede legislar-, estaría muy bien que se rompiera España, porque cada cual puede pensar como quiera y se puede ser independentista, pero dentro de la ley.

En cambio, de las opiniones recabadas entre los asistentes, la mayoría lo tenía bien claro: somos españoles y catalanes, y no queremos que nos roben España, podría ser un resumen.

Y temo que -una vez más- los tibios, los cobardes, los blanditos, le echarán agua al vino de la reacción popular, y dentro de dos meses aquí no habrá pasado nada, y los españoles seguirán postergados, perseguidos, humillados por los separatistas.

Porque ya está claro lo que les importa a los que presumen de crear opinión: la democracia y la Constitución. España es un accesorio del que están dispuestos a prescindir.

***

Cuando, en marzo de 1762, un hombre nefasto, que se llamaba Juan Jacobo Rousseau, publicó El contrato social, dejó de ser la verdad política una entidad permanente. Antes, en otras épocas más profundas, los Estados, que eran ejecutores de misiones históricas, tenían inscritas sobre sus frentes, y aun sobre los astros, la justicia y la verdad. Juan Jacobo Rousseau vino a decirnos que la justicia y la verdad no eran categorías permanentes de razón, sino que eran, en cada instante, decisiones de voluntad.

Juan Jacobo Rousseau suponía que el conjunto de los que vivimos en un pueblo tiene un alma superior, de jerarquía diferente a cada una de nuestras almas, y que ese yo superior está dotado de una voluntad infalible, capaz de definir en cada instante lo justo y lo injusto, el bien y el mal. Y como esa voluntad colectiva, esa voluntad soberana, sólo se expresa por medio del sufragio –conjetura de los más que triunfa sobre la de los menos en la adivinación de la voluntad superior–, venía a resultar que el sufragio, esa farsa de las papeletas entradas en una urna de cristal, tenía la virtud de decirnos en cada instante si Dios existía o no existía, si la verdad era la verdad o no era la verdad, si la Patria debía permanecer o si era mejor que, en un momento, se suicidase.

(José Antonio Primo de Rivera, 
Teatro de la Comedia de Madrid, tal día como hoy de 1933).


viernes, 27 de octubre de 2017

SOBRE LOS HIJOS DE PUTA.

Y ustedes disculpen, si son almas cándidas y sensibles, pero es que no hay otra forma de decirlo.

Los hijos de puta son, evidentemente, los separatistas catalanes. Pero esto, por sabido, es casi innecesario comentarlo. También es innecesario comentar esa declaración de independencia. ¿De verdad le ha sorprendido a alguien? ¿De verdad hay alguien que no se lo esperase? ¿De verdad -no de boquilla y para quedar bien- hay alguien que se creyera que esto no iba a llegar uno u otro día? Pues si los hay; si hay alguien que pensara -de verdad- que los separatismo tolerados, consentidos y promocionados no iban a terminar en esto, es que es tonto. Tonto. TONTO. O sea: tontísimo.

Y esos tontos son los auténticos culpables. No digo ya los políticos -PP, PSOE- que han vendido a España por unos votos que les dieran el silloncito moncloaco. Los culpables son los que -sabiéndolo, porque no hay nadie que pueda ser de verdad tan tonto que no lo supiera- no han dicho ni mu hasta hace tres días. Los periodistas, los tertulianos, los artistas, los empresarios, los banqueros, los mossus que ahora quieren que les hagan una plaza a medida en la Policía Nacional o la Guardia Civil, los cobardes que no se han dejado ver hasta que les han empezado a quitar el suelo bajo los pies, los políticamente correctos que renegaban de una Bandera de España con el escudo constitucional -el que lleva el ejemplar príncipe de la Constitución, que es el del águila de San Juan- por fascista.

Y aquí llegamos a lo que los hijos de puta separatistas catalanes nos han dejado bien claro. Con sus lloriqueos de que las Fuerzas de Seguridad del Estado que cumple las órdenes judiciales ejercen una represión franquista; con sus manifas de estudiantitos -hijos de papá consentidos y vagos, que aspiran al sueldecito revolucionario- en contra del franquismo. Con todas estas algaradas, quejas, lloriqueos, falsedades, majaderías y victimismos basados en el antifranquismo.

Porque ahí está el quid de la cuestión: que para ser defensor de España parece que no quedan mas cojones que ser franquista. Esto es lo que nos enseña la mamarrachada de los dos líderes preclaros -ejemplares donde los haya-, modelo para todo el mundo, que tienen en la foto. 

Que incluso ellos -los hijos de puta separatistas- siguen necesitando a Franco. Lo mismo que los comunistas podemitas siguen necesitando a Franco; lo mismo que los sociatas cobardes siguen necesitando a Franco; lo mismo que los periodistas siguen necesitando a Franco. Porque en España, todos los sinvergüenzas siguen viviendo cojonudamente contra Franco.

¿Y qué tiene que ver lo de los hijos de puta separatistas con Franco? Pues nada, evidentemente; pero son ellos los que quieren dividir a la gente entre franquistas y canallas, y que cada cual elija su sitio.

Por lo demás, un artículo 155 capado, sin control de los medios de información públicos -vetada por el señorito Sánchez-; que no suponga la inmediata detención del gobierno regional y de los diputaditos regionales presentes en la mascarada; que no conlleve la inmediata destitución de todos los cargos de libre designación de la administración regional; que no recupere para el Estado las competencias en educación; que no ilegalice los partidos y asociaciones ligadas al golpe de Estado separatista, y que no disuelva de inmediato la policía autónoma -o sea, los mosus-, no va a ningún sitio.

En otro orden de cosas, un camarada me comunica la convocatoria, para esta misma noche, en la Pza. de Colón a las 22,30 horas, de una concentración en repulsa, no sólo del golpe separatista, sino de la inacción y dejadez rayana en la complicidad, del señor Rajoy.

sábado, 21 de octubre de 2017

SOBRE EL CLARIVIDENTE AVISO DE MI CAMARADA LUIS TAPIA AGUIRREBENGOA.

En el aniversario de su muerte, traigo aquí un artículo de mi camarada Luis Tapia Aguirrebengoa, publicado en el Nº 10 de EJE, correspondiente a Marzo de 1990.

Han pasado casi treinta años, y si tienen la bondad de leerlo verán que aquí –allí- ya estaba previsto el resultado del descojonamiento autonómico, la escalada del separatismo y la respuesta tibia y pacata del Estado, prácticamente inexistente, reaccionando tarde y mal. Una cosa de las que vaticinaba Luis Tapia Aguirrebengoa no se ha cumplido, ni se va a cumplir –vean el penúltimo párrafo-, porque él, Coronel Legionario, nunca pudo pensar hasta qué nivel de abyección podrían caer determinados personajes.

Les dejo con lo que escribió entonces mi Coronel, camarada y amigo:

AUTODETERMINACIÓN, IMPOSIBLE
Luis Tapia Aguirrebengoa.

Dice el punto primero de la Síntesis Ideológica y Programática de Juntas Españolas que  es una unidad histórica irrevocable. Y que, en cuanto entraña una grave contradicción, propugnamos la revisión del articulo y la supresión del Título VIII de la vigente Constitución española, que admite el termino nacionalidades referido a las comunidades regionales, puesto que no existe en nuestro territorio mas nación que, síntesis de peculiaridades regionales, culturales e idiomáticas que es preciso res-petar, descentralizando al máximo la organización administrativa del Estado, con un único e insoslayable limite: la soberanía nacional reside únicamente en el estado de la nación española, y cualquier traspaso de competencias de este a las autonomías habrá de ser revocado y derogado a todos los efectos.

Se trata de una profesión de amor a España y de una declaración de propósitos que podrían ser asumidas por cualquier partido u organización política que no contenga en su ideario el virus separatista. La Constitución debe ser reformada sin tardanza para arrancar de su texto cuanto respalde cualquier veleidad nacionalista.

Así sucede que casi desde los comienzos de la instauración democrática, y mas aun en las ultimas semanas, la autodeterminación se ha convertido en un tema muy delicado que ha originado enfrentamientos dialécticos y puede ser causa de graves tensiones. Todo comenzó en esta última fase con una desdichada sesión del Parlamento Catalán, seguida por una iniciativa nacionalista vasca en la que se proclama que el pueblo euskaldun tiene derecho a la autodeterminación, haciendo alusión al autogobierno, aunque se omita, púdicamente, el termino independencia, que ha estado en la mente de todos ellos, desde que Sabino Arana, en las postrimerías del siglo XIX, enarboló la bandera de la secesión.

Hay quienes se extrañan cuando, ante tan intolerable pretensión, nos escandalizamos los que, desde las entrañas, nos nace el amor a España. Y los mas extrañados, por lo que hemos oído y leído, son quie­nes creen que todo es posible dentro de la legalidad de un estado democrático, incluso la separación de una región o territorio, por el simple ejercicio del voto popular.

Siempre resulto inquietante jugar con el término, que, con el actual o parecido enunciado, nació cuando el romanticismo abrió en el siglo pasado la caja de Pandora de los nacionalismos, y aun ahora, en las postrimerías del siglo XX y del milenio, resulta extraño y confuso su significado. ¿Que es autodeterminación? ¿Que pretenden sus partidarios? Mal que les pese a algunos, autodeterminación es secesión o independencia, y los que la exigen abogan por un Estado propio, escalando estadios autonómicos intermedios de autogobierno, representados por los modelos autonómico, de autonomía profunda, que es a la que aspiran ahora los nacionalistas vascos y catalanes, federal, en el sentido disgregador no unificador, y confederal, hasta recibir el ultimo impulso que lleve a la separación total. Puede ser que aun se tarden años, diez, quince, una generación, pero siguiendo el ac­tual camino vamos derechos hacia la disgregación nacio­nal, cuando Europa y el mundo marchan en la dirección contraria, la del abatimiento de muros separadores y barreras fronterizas, creando superestados que conservan las variedades y peculiaridades de las naciones que los constituyen.

No nos quepa la menor duda, los nacionalistas españoles, solo pretenden romper Espa­ña, aquejados de la enfermedad del cantonalismo y el enfrentamiento, a la que tan propicia es nuestra individualista sociedad.
Nosotros, los hombres y mujeres de Juntas Españolas no comprendemos cómo aun quedan quienes creen que todo se reduce a una mera y beneficiosa descentralización administrativa, de la que somos partidarios, cuando los propósitos separatistas se presentan tan claros. El derecho a la autodeterminación -ha dicho un portavoz nacionalista- es la opción a constituirse, por propia y libre decisión, en estado independiente, o a separarse del territorio de un esta­do por elección mayoritaria de la población. Aunque, como antes se ha dicho, puede ser que todavía no este el fruto suficientemente maduro, y que el desenlace sea a plazo medio. A este respecto, Arzallus cifraba en una generación el tiempo que podían aguardar para alcanzar la independencia. Mientras tanto, continuarán las presiones, las escaramuzas dialécticas, la petición de mas libertades políticas, la escalada en el campo de las transferencias, pues mucho es lo alcanzado hasta ahora, pero aun quedan importantes aspiraciones que arrancar al débil estado español. He aquí algunas: en Cataluña, la catalanización lingüística, la reorganización territorial y la asunción de competencias y despliegue de los Mossos d'Esquadra; en el País Vasco, el despliegue de la Ertzaintza, simultaneo al repliegue de las fuerzas de seguridad del Estado, la transferencia de medios y facultades de la administración de justicia, la sustitución de la escuela pública estatal por la escuela pública vasca, y, a mas largo plazo, la creación de un ejercito vasco, con mandos autóctonos, para caso de una invasión extranjera (¿la española?) y la autorización de un banco nacional vasco. Y no piensen que estas son exageraciones, que no somos dados a ellas, se trata de una denuncia formulada en la prensa de Bilbao por Adolfo Careaga, ex diputado a Cortes.

Semejantes pretensiones son como querer forzar las leyes y el sentido de la Historia, pues ni el País Vasco ni Cataluña fueron nunca independientes, y la autodeterminación no aparece como fórmula política en la Constitución, ni podrá contemplarse nunca, pues cualquier reforma al respecto sería como legislar la propia autodestrucción del Estado. Y el alegato nacionalista de que la firma de la Carta de las Nacio­nes Unidas lleva implícita el reconocimiento por España de este derecho, no es válido por referirse a los pueblos en vías de descolonización, y ni el País Vasco ni Cataluña fueron nunca colonias. Garaicoechea ha dicho, también, que va a trasladar las aspiraciones vascas al Parlamento Europeo y al seno de la Alianza libre europea, que reúne a las diversas organizaciones nacionalistas del continente, lo cual es algo así como recurrir al Archipampano de las Indias, ya que ni el primer organismo, ni menos el segundo tienen facultades para hacer nada en favor de su desdichada causa.

De todos modos, no puede ignorarse la gravedad del tema, cuyos resultados atentan contra la unidad de España, pues las actuales aspiraciones de autodeterminación pueden tomar la forma de una explosión nacionalista incontrolada, cuando agotada la capacidad negociadora del Estado, hechas por este todas las concesiones posibles en el elástico marco constitucional, maltrecha la soberanía española y preparada la sociedad española a aceptar lo inaceptable, se alcance el techo de la unidad nacional.

Se llega así al aspecto mas delicado del problema, el de la unidad de España, incuestionable en los limites actuales del territorio nacional; nada ni nadie puede alterarla, no siendo válidas las urnas, ni supuestas reformas constitucionales para lograrlo. España ha existido a través de los siglos por voluntad de muchas generaciones de españoles, que la construyeron y sostuvieron, a veces con muchos sacrificios, y la determinación de una minoría de una cierta época carece de fuerza y de derecho a romperla mediante el cauce democrático del voto o el cauce bélico de la violencia. Es ineludible deber de todos los españoles defenderla, y el Ejército, pieza básica de la unidad, aplicará, sin duda, toda su fuerza y toda su pasión en el cumplimiento del mandato que el pueblo español le tiene confiado; varios Capitanes Generales así lo han proclamado. En principio, bastará con la disuasión de su presencia, pero si fuera necesario, recurriría a otros medios. Los españoles, incluidos los secesionistas, deben estar convencidos de que así se hará.

Procuremos entre todos que no sea necesaria la intervención del Ejercito; unámonos, para ello, en un frente común ante los separatistas; no persistamos en el error cometido en los comienzos de la transición democrática, cuando se dio a los nacionalismos unas alas que ahora va a ser muy difícil cortar con procedimientos pacíficos. El punto de arranque del nuevo camino está, sin duda, en la reforma constitucional, y Juntas Españolas aboga por ella. Hagamos lo imposible para lograrla.





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