Pero piense el Gobierno que si España se le va de entre las manos, no podrá escudarse tras de una excusable negligencia. Cuando la negligencia llega a ciertos límites y compromete ciertas cosas sagradas, ya se llama traición.

José Antonio Primo de Rivera.
(F.E., núm. 15, 19 de julio de 1934)

sábado, 17 de junio de 2017

SOBRE LA PETICIÓN DE ALFONSO GUERRA.

Mariano Rajoy debería explicar por qué no está aplicando ya el artículo 155 de la Constitución para frenar "los excesos de los secesionistas" en Cataluña. Si existe alguna razón debería explicarla, "pues cada día se hace más difícil entender su parálisis ante la manifiesta rebeldía del nacionalismo catalán contra las leyes". 

Ya se están dando las condiciones para aplicar el artículo 155 de la Constitución: que una comunidad no cumpla las obligaciones que le imponen la Constitución y las leyes -puesto que la Generalitat ha desobedecido sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña- o que atente gravemente contra los intereses de España (...) este segundo supuesto también se ha dado, con los contactos internacionales para lograr apoyos de Gobiernos e instituciones supranacionales a su referéndum y, como "guinda del pastel", calificar a España de "estado autoritario".

"Resulta patético contemplar a ese grupo de políticos enredados en la tela de araña de la corrupción, buscando desesperadamente librarse de la Justicia española por un procedimiento insólito, desconectando a Cataluña de España para librarse de la prisión".

Cosas todas ellas absolutamente ciertas, por más que los habituales soplagaitas de lo políticamente correcto se lleven las manos a la cabeza. Sobre todo, si antes no se han enterado de que todo esto que precede lo ha escrito y dicho -véase El Confidencial- don Alfonso Guerra.

Por mi parte, no puedo mas que mostrarme de completo acuerdo y recordar que hace unas semanas vine a decir lo mismo en este mismo diario. Ya imagino que cuando lo firmé yo los bienpensates lo tomarían por un exabrupto de un fascista, y que ahora que lo dice un socialista lo encontrarán muy razonable. 


Creo que no es la primera vez que coincido con don Alfonso Guerra, y probablemente no será la última, porque el señor Guerra parece ir adquiriendo el uso de razón que no tuvo cuando, desde su partido, se colaboró en apañar este bodrio de Constitución que nos ha llevado a donde estamos. 

Porque, por mucha razón que ahora tenga don Alfonso Guerra, el caso es que hace cuarenta años él y los suyos metieron la pata hasta el fondo, y los que ya entonces veíamos lo que se nos venía encima éramos fascistas, ultras y todas esas cosas.

jueves, 15 de junio de 2017

SOBRE LOS CUARENTA AÑOS.


Los cuarenta años que -según me recuerda la radio esta madrugada, cuando salgo a trabajar- se cumplen de las "primeras elecciones democráticas de estepaís".

De entrada, hacen bien en no tratar de colarnos como democracia esa república segunda, vertedero de mierda y sangre, zahúrda de chulos cobardes y tontos pusilánimes, en la que la izquierda siempre consideró al Estado como su propiedad, y la derecha no supo qué hacer con su victoria electoral. Y eso que, en este sentido, no hay mejor heredero que esta democracia para aquél desbarajuste.

Tampoco colaría como democracia la república primera, que genero tres guerras civiles simultáneas y episodios tan chuscos como la declaración de guerra de Jumilla a Murcia, y las algaradas piratas de Cartagena sobre la costa levantina. Y eso que, a este respecto, seguimos idéntico camino, y ya nos las veremos igual cualquier día.

Menos aún podría colar como democracia el curioso periodo de los dos borbones de nombre Alfonso; esos que dieron contenido al verbo borbonear, tan profusamente conjugado en estos últimos decenios.

Evidentemente, para los tontos incapaces de salirse del tópico y el estereotipo, la única democracia es el régimen donde los partidos políticos separan, dividen, enfrentan y confunden a los pobres desgraciados que tienen sometidos, cuyo única participación es la evacuación periódica de su cachito de soberanía nacional en los vespasianos de metacrilato. O -en casos de extrema gilipollez separatista- de cartón.

La representación popular, debidamente organizada en torno a las vías naturales -el municipio, la familia, el sindicato- no vale como democracia para los que viven del cuento de los partidos políticos que nos esquilman. Y que, por supuesto, dan de comer a la multitud de comunicadores, tertulianos, creadores de opinión y demás gente de mal vivir, que cobran por alabanza al propio o diatriba al contrario. 

De todo ello, creo poder deducir que, efectivamente, hace exactamente cuarenta años se celebraron -perpetraron, más bien- las primeras elecciones democráticas de estepaís. Estepaís tan parecido a la primera república, los cantones y las guerras civiles -dentro de unos meses me lo dirán los pobres habitantes de esa Catalunlla que sólo existe en mentes calenturientas de bobos o de chorizos-; estepaís tan parecido a la segunda república, con una izquierda que considera que nadie sino ellos tienen derecho a gobernar, porque son los únicos demócratas -más democráticos cuanto más ultraizquierdistas-; y con una derecha acojonada y acongojada ante el temor de que la llamen franquista.

Estepaís tan parecido a la restauración borbónica; estepaís tan de pandereta, aunque ahora la pandereta lleve pellejos de movidas, orgullos y titiriteros etarras y carmenitas.

Estepaís donde la industria desapareció a la mayor gloria de los cabestros que nos metieron de hoz y coz en el mercado común, hundiendo durante décadas nuestra economía a cambio de recibir la sopa boba que los politicastros desviaban a donde les venía bien; estepaís donde los recursos de los parados se los meten en el bolsillo los partidos y los sindicatos; estepaís donde los ayuntamientos mejor valorados son los que tienen las calles llenas de mierda, pero ofrecen circo abundante. Estepaís donde el socialista -me lo han dicho personalmente- votará socialista aunque se muera de hambre, y donde el derechista votará al PP -nido de traición, de corrupción, de cobardía- porque si no, vendrán los rojos.

Estepaís, desde luego, es el hijo directo de esas primeras elecciones democráticas; es lo que nos hemos dado a nosotros mismos, como advirtió el fenecido señor Duque de Suárez. De aquellas primeras papeletas vinieron la sangre de mil asesinados por ETA, los cinco millones de parados, las concesiones a cualquier separatista o terrorista, las corrupciones de todos -PSOE, PP, IU, UGT, CC.OO. y un etcétera que no cabría aquí-, los jueces estrella prevaricadores, los guardias civiles arrastrando por el suelo las banderas de España que acababan de robarle a los españoles y, en un futuro no muy lejano, la desmembración de España.

Y lo peor, es que nos lo merecemos.


lunes, 22 de mayo de 2017

SOBRE EL GANADOR DEL SARAO SOCIALISTA.

El de ayer, ya saben ustedes, donde tenían que votar los sociatas cual de sus pastorcillos -o pastorcillas, o pastorcilles- los llevaban a esquilar. 

A los demás -o sea, a los que no somos sociatas- quien fuera el ganador nos daba más bien lo mismo, porque sabemos que cualquiera de ellos -ya antes sirvieron de ejemplo González y Rodríguez- nos iba a sacar lo que tenemos y lo que no tenemos. Y tanto para dárselo a los suyos, como para quedárselo.

Parece que los socialistas con voto dentro de su partido están mayoritariamente a favor de mister NO, única palabra comprensible que lleva dicha desde que nació a la vida pública. Es decir: que los socialistas con voto siguen en el dales caña Arfonzo, con que saludaban a aquél simpático señor Guerra; el de los hermanos enchufados en despachos oficiales de la Junta de Andalucía. Siguen en la visión guerracivilista destapada por un señor Rodríguez que sigue emperrado en ganar la guerra que su abuelito perdió. 

Evidentemente, no soy de los cándidos que pudieran pensar que con doña Susana la cosa sería mejor. Y para qué hablar de don Pachi Nadie. 

Porque en el fondo todos sabíamos -todos los que conocemos el paño, vaya- que de esa cuchipanda sólo iba a salir un ganador: don Pablo Iglesias.


sábado, 20 de mayo de 2017

SOBRE LA GUERRA DE HOMS.

El señor Homs, qué duda cabe, es un machote. Es tan machote como sólo puede serlo un mamarracho aldeano, que de su cazurrería hace blasón; de su necedad razón, y de su canguelo chulería.

Es un machote que él solito va y declara la guerra a España, ahí es nada; pa chulo él, y pa pegarse los cretinos que le siguen y le pagan las bromas.

El señor Homs, en su estupidez sobrevenida, afirma que «Ya hemos declarado la guerra y no tiene marcha atrás, las decisiones ya se han tomado, las ha tomado el pueblo; en términos bélicos ya se ha dado la instrucción de ''a la carga''». Si, como personas normales, no se lo pueden creer ustedes, compruébenlo en ABC y -para que no digan- en El Nacional de Barcelona.

Flotando en su nube -o intoxicado por sus propios excrementos mentales- el señor Homs afirma que el Gobierno -el español, claro; que aunque él lo ignore como buen cateto, es el que le da legitimidad al de su región- «aborda la cuestión catalana como una guerra convencional».

El señor Homs podría ser más tonto, si; pero entonces seguramente hubiera nacido besugo. Casi dan ganas -que es lo que él y los ignorantes de su cuerda parecen anhelar- de demostrarle cómo se hace una «guerra convencional». Pero ya les comenté hace unos días cual es el procedimiento adecuado para tratar con estos payasos, dicho sea en primera acepción: aplicar la Ley vigente, y punto. Pero aplicarla en serio, y mejor ayer que hoy.

Además, si el señor Homs -y los papanatas que le secundan- tuvieron un mínimo de cultura -ese obstáculo insuperable para ser catalanista- debería saber que la democracia internacional considera que el Estado que declara una guerra es, automáticamente, considerado culpable de la misma, razón por la cual en el ancho y largo mundo no ha habido una sola guerra -oficialmente declarada- desde que acabó la mundial segunda.

De esta forma, resulta que el señor Homs y sus cenutrios de guardia se han confesado culpables de una guerra de agresión que, según el precedente de Nuremberg les debería llevar -democráticamente- a la horca.


viernes, 19 de mayo de 2017

SOBRE UNA CARTA SIN DESPERDICIO.

Carta sobre la que, sinceramente, poco o nada puedo añadir o explicar, porque el páter -no simple cura, sino páter en toda la gloriosa definición de la palabra- lo deja bien claro, bien alto y bien firme.

Hay veces en que mi trocito de anarquista -ya se sabe que el español es mitad prusiano y mitad anarquista-, me lleva a confrontaciones con la política mundana de la Institución eclesiástica. Nunca contra la fe ni contra el dogma, en la medida en que alcanzo a conocerlo. Sí, como digo, contra la política mundana de la Iglesia, tan bien representada -la propensión al mundo, digo- por sus altos cargos, desde el Papa Francisco hasta el último Obispo e innumerables curitas. 

Por tales motivos he sido llamado al orden en ocasiones -no por los trileros eclesiales, sino por quien tenía autoridad moral para hacerlo, y derecho a ser escuchado-, y de ahí que no quiera hacer más comentarios sobre la carta que les transcribiré a continuación. 

Además, no los necesita, y no sería capaz de mejorar nada de lo que en ella se explica. Pasen y vean, pues:  

 
Carta de un cura de a pie 
a los obispos de Cataluña

 

Reverendísimos Sres. Obispos de Cataluña:
La Nota del 11 de mayo firmada por todos ustedes me ha dejado sumido en la más absoluta perplejidad y tristeza. Afirman sin embozo que se sienten herederos de la larga tradición de nuestros predecesores, que les llevó a afirmar la realidad nacional de Cataluña, y al mismo tiempo nos sentimos urgidos a reclamar de todos los ciudadanos el espíritu de pacto y de entendimiento que conforma nuestro talante más característico. Seguidamente, para que no haya lugar a dudas, vuelven a insistir: Por eso creemos humildemente que conviene que sean escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán, para que sea estimada y valorada su singularidad nacional, especialmente su lengua propia y su cultura, y que se promueva realmente todo lo que lleva un crecimiento y un progreso al conjunto de la sociedad, sobre todo en el campo de la sanidad, la enseñanza, los servicios sociales y las infraestructuras.
Perplejidad y tristeza, sí. Porque durante meses se me ha conminado a evitar cualquier connotación, en mis palabras y actuaciones, que pudiese ser interpretada como un posicionamiento a favor de la unidad de España, que forma parte de las legítimas aspiraciones de la mitad del pueblo catalán; porque se me indicó que cualquier manifestación pública en ese sentido podía provocar crispación y división entre los fieles católicos que viven en Cataluña. Por tanto, que la procesión con el Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios en Hospitalet estaba fuera de lugar; que la Santa Misa celebrada por los difuntos en acto de servicio de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no era de mi competencia; que la atención pastoral prestada a los nonagenarios socios de la Hermandad de la División Azul y el posterior acto académico eran una provocación en toda regla; y que la manifestación contra la cristianofobia y por la libertad de culto y de expresión en la Plaza de San Jaime -con la imagen de Cristo crucificado- no era conveniente que estuviera acompañada por ningún sacerdote porque producía crispación social.
Me siento profundamente engañado por unas palabras que llegué a considerar hasta sinceras por el empeño que se ponía en hacérmelas comprender casi al precio de parecer tonto. Y referidas en cualquier caso a actuaciones meramente evocativas, sin una directa operatividad política y social. Capítulo aparte merecen los posicionamientos y actuaciones de algunos obispos ante mi participación en las manifestaciones mensuales contra el aborto en el Hospital de San Pablo, intentando desactivarlas a causa de la incomodidad que les generan.
Perplejidad y tristeza, sí. Porque ustedes, señores Obispos, se han posicionado públicamente a través de su Nota afirmando la realidad nacional de Cataluña, concepto no pastoral sino político, no fermento de unidad, sino de discordia. Porque consideran legítimas y ahora legitimadas por ustedes, las  aspiraciones de menos de la mitad de los catalanes (aunque por bastante más de la mitad del poder político y eclesiástico) a estimar y valorar una singularidad nacional fabricada hace cien años por Prat de la Riba y las Bases de Manresa. Aspiraciones ahora concretadas en el empeño de esos poderes por un referéndum para consumar la destrucción de una unidad que ha durado siglos. Unidad no sólo de España, sino también de Cataluña, en la que el autodenominado “pueblo catalán” pretende someter a los que tan atinadamente llamó Candel “els altres catalans”. De momento, mediante un referéndum que los enfrente y los confronte.
Ustedes, Sres. Obispos ¿se sienten herederos de la larga tradición de sus predecesores que les llevó a afirmar la realidad nacional de Cataluña? Pues yo también me siento heredero, junto con esa otra mitad de catalanes silenciados también por la Iglesia, de una tradición muchísimo más larga y más catalana que la suya.
Me siento heredero de aquellos que en las Navas de Tolosa unieron las fuerzas de toda la España cristiana -Asturias, Castilla y León, Navarra y Aragón- para defender la libertad de profesar la fe verdadera frente a la intolerancia sanguinaria del Islam. Me siento heredero de aquellos sacerdotes y obispos que enviados por Isabel y Fernando al Nuevo Mundo, evangelizaron las Américas y confirieron la dignidad de hijos de Dios a hombres y mujeres de otras razas que se convirtieron por la fe no en esclavos, sino en súbditos libres de su Madre Patria, iguales en derechos a los demás españoles.
Me siento heredero del Somatén de Sampedor que se levantó con el timbaler del Bruch el dos de mayo de 1808 para defender una patria española que, invadida por los ejércitos de la atea Ilustración francesa, amenazaba con destruir la fe de una nación constituida sobre ella. Me siento heredero también de Mossén José Palau, Sacristán mayor de Nuestra Señora de Belén, bárbaramente mutilado y quemado vivo en su iglesia cuando la multitud anarquizada arrasó con todos los templos de Barcelona el 19 de julio de 1936,  y arrebató la vida de cientos de sacerdotes y religiosos, a los que siguieron luego varios miles bajo el mandato de Companys. Me siento heredero de aquellos catalanes que bajo la advocación de la ahora profanada Virgen de Montserrat, levantaron la bandera de la Tradición catalana y regaron con su sangre los campos de España, muriendo por Dios y por su Rey católico. Soy heredero de aquellos hombres y mujeres honrados que prefirieron permanecer fuera, vigilantes, a cielo raso, antes que participar en los restos desabridos de un banquete sucio. Me siento heredero de aquellos que se jugaron la vida para sacar a la luz las catacumbas de Cataluña, y para dar testimonio de la Fe de Cristo en sus calles y en sus plazas; y de aquellos que murieron en un sucio paredón de cara a la madrugada con la mirada puesta en su Dios y en su Patria.
Con el mismo derecho que ustedes se declaran “herederos” de los unos, me declaro yo heredero de estos otros como catalán que soy. Con el mismo derecho conque ustedes toman una opción tremendamente discutible, yo tomo la contraria y lo hago también públicamente desde mi conciencia de sacerdote y de cristiano, de la cual ni siquiera la Iglesia puede juzgar. Soy heredero de una tradición que me ha hecho, por la gracia de Dios, ser lo que soy. ¿Ustedes obran en conciencia? Yo también. No les juzgo, no me juzguen ustedes a mí. Dios ya lo hará con todos. Pero ese “pueblo catalán” que está en el poder y aspira a ver reconocida su singularidad nacional,no deja de ser una elucubración hegeliana al servicio de ese poder absoluto e intolerante, no sólo político, sino también moral (desde la perspectiva católica, inmoral) que en Cataluña impide toda discrepancia, hasta la de los obispos. Pero insisten en que se ha de dialogar con ellos. ¿Sobre qué? ¿Sobre el calendario de imposición de la corrupción moral?
Ustedes, Sres. Obispos, mantienen impertérrito el ademán ante la “Constitución” inmoral y anticatólica del nuevo Estado Catalán que parecen aceptar de buena gana, con la única condición de un pacto y un entendimiento que saben que no llegará nunca por la absoluta incompatibilidad de principios y por el carácter rabiosamente totalitario de ese poder. ¿Debemos entonces aceptar que se abra el camino a todos los sacerdotes, religiosos y religiosas de sus diócesis para que se pongan al servicio incondicional del nuevo Estado inmoral y tiránico que se quiere refrendar contra la mitad del pueblo catalán y contra el resto de España?Me duele profundamente que en su nota conjunta, los obispos de Cataluña no hablen del Pueblo de Dios (que es el que la Iglesia nos confió), sino sólo del pueblo de Cataluña(el medio pueblo de Cataluña que tiene el poder y por el que parecen apostar) elevándolo así a categoría teológica; me duele que no se nombre en ningún momento ni a Cristo ni a su Iglesia y se prescinda del anticristianismo radical de ese “pueblo de Cataluña” que ha profanado ya los símbolos más sagrados de nuestra fe.
Y resulta sorprendente, Sres. Obispos, que apuesten ustedes por una Cataluña cuyos servicios sociales, tan fuertemente anclados en el progreso que ustedes desean, ofrecen niños en adopción al Lobby LGTB; que apuesten por una sanidad que cultiva el aborto, la eutanasia y la experimentación con embriones humanos; y por una enseñanza que adoctrina ya hoy en ideología de género y en plurisexualidad desde la educación primaria. De momento, han conseguido ostentar la tasa más alta de abortos -también en hospitales participados por la Iglesia- pagados con dinero público por la Generalitat. Este progreso que ustedes, señores obispos, desean que se promueva, se cimienta en la nueva Cataluña sobre la más deplorable corrupción moral: contra la que ustedes evitan toda crítica; y se quedan en la calderilla de la corrupción económica. ¿De Cataluña? No, del “conjunto del Estado”: que para eso pertenecen a la Conferencia Episcopal Española. La calurosa felicitación de Carles Puigdemont no se hizo esperar.
Podría haber desahogado mi tristeza y perplejidad en cualquier tertulia de sobremesa en una recóndita casa parroquial. Prefiero hacerlo así, públicamente, como ustedes lo han hecho y con la lealtad de aquel que no puede ni debe esconderse, pues no ha dicho nada ni contra la doctrina ni contra la moral cristiana. Sólo he roto el bozal del pensamiento único y he entrado en la arena del ruedo por la puerta que ustedes mismos me han abierto.
Si defienden la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en la dignidad inalienable de los pueblos y de las personas, espero que respeten también la mía y de tantos otros, pues ustedes ya se han posicionado con la suya; y que no reduzcan al silencio a los discrepantes, con el argumento de autoridad de la obediencia debida.
Ya sé que la discrepancia contra el pensamiento único se castiga severamente. Ya han visto cómo han reaccionado contra el autobús discrepante. Estoy dispuesto a pagar el precio con que se castiga ésta. La defensa de la verdad tiene un precio, ya muy alto en esta sociedad que galopa hacia el totalitarismo. En la refriega en que estamos, es difícil evitar el fuego enemigo, tan fanático. Por eso daré gracias a Dios si consigo esquivar el fuego amigo. Y me aplico el cuento del cartel de esos reivindicadores del derecho a decidir (sólo lo que el poder decida que podemos decidir): Procura que tu prudencia no se convierta en traición. En mi caso, traición al Evangelio, a la Iglesia y al Pueblo de Dios.

Custodio Ballester Bielsa, pbro.
Cura párroco de la Inmaculada Concepción de Hospitalet de Llobregat (Barcelona)

jueves, 18 de mayo de 2017

SOBRE LA MALA EDUCACIÓN DEL GOBIERNO.


O, por mejor decir, la mala educación que ofrece el Gobierno a los pobres niños que, cuando salgan del cascarón aldeano, se encontrarán un mundo que en nada se parece a los cuentos de abuelos cebolleta que les han contado.

Todo esto -dicho, evidentemente, de otra forma, pero con el mismo fondo- lo dice un sindicato de profesores de la región catalana, y la noticia la cuenta El Mundo, en la página 16:

Un informe del sindicato catalán de profesores AMES ha comparado los manuales de Ciencias Sociales de 5º y 6º de Primaria de las siete principales editoriales que distribuyen en Cataluña. La conclusión es que en los textos que manejan los alumnos de entre 10 y 12 años hay «planteamientos ideológicos partidistas» y «tendenciosos».

Ahí, en la captura de pantalla, tienen ustedes el resumen del adoctrinamiento ideológico. Pueden pulsar sobre la foto para verla a mayor tamaño.

Pero, no obstante, lo más llamativo -al menos para mí- es que el señor ministro Méndez de Vigo, afirme que no puede hacer nada:

«La función que tiene el Ministerio de Educación es una función subsidiaria, corresponde a las comunidades velar por ese rigor y al Ministerio de Educación velar por que las comunidades cumplan con ese rigor».

Bien; parece evidente que el Ministerio del señor Méndez de Vigo no está velando para que las comunidades cumplan sus funciones. Pero, en todo caso, si el Ministerio de Educación no puede hacerse obedecer para que no se enseñen falsedades, porque la competencia está transferida, ¿no piensa el señor ministro que su obligación es recuperar las competencias?

¿O es que el señor Méndez de Vigo es un incompetente y no quiere dejar de serlo?


miércoles, 10 de mayo de 2017

SOBRE LA VUELTA A LA NORIA DE LOS MISMOS ASNOS.

En el mundo hay muchas profesiones. Algunas conocidas de antiguo; otras, plenamente inmersas en la progresía canallesca. Entre estas -aunque evidentemente enraizada con la mas antigua del mundo- debe figurar la de salteador de tumbas.

Por supuesto, y como bien habrán supuesto ya, me refiero a los hijos de puta -condición personal, independiente de la biología- que vuelven a vivir cojonudamente contra Franco y arremeten -ni siquiera embisten, los cuatezones- contra el Valle de los Caídos.

Como los hijos de puta no merecen mas, me voy a limitar a transcribir lo que ya llevo escrito sobre el tema en diversas ocasiones:


Informa El Semanal Digital de que la llamada Ley de la presunta Memoria Histórica tropieza con una grave dificultad: los amigos de Rodríguez, el nieto de asesino, no se ponen de acuerdo sobre qué hacer con las tumbas de José Antonio y Franco, ni con el Valle de los Caídos donde -por cierto- también están enterrados combatientes republicanos.
El Valle de los Caídos fue concebido como un monumento de reconciliación, en la forma en que siempre habían visto los nacionales -falangistas, requetés- a los enemigos. A los enemigos, no a las hienas.
Lo que pienso sobre esto, ya lo dejo explicado en un artículo que La Tribuna de España ha tenido la gentileza de permitirme publicar (1). Pero el respeto debido a esa página me ha impedido explayarme a gusto, declarando que cada vez estoy más cerca de pensar que deberíamos ir olvidando las palabras de José Antonio acerca de las tumbas de Galán y García Hernández.
Cuando el enemigo -no adversario, no oponente: enemigo- viene de cara, se le combate de frente. Cuando el enemigo es una turba de golfos y zorras, de hienas y buitres, de salteadores de tumbas, tenemos el irrenunciable deber de combatirlo con todas las armas, con todas las triquiñuelas, con toda la maldad que podamos movilizar.
La Oración por los muertos de la Falange de Rafael Sánchez Mazas es, para mi, la más bella jamás escrita. Pero acaso esté llegando el tiempo de reservarla para nuestros Caídos, olvidándola como código de conducta. Tenemos que dejar de preferir la derrota a la victoria que no sea clara, caballeresca y generosa, porque el enemigo es turbio, canallesco y cicatero. 
Los que vengan detrás podrán volver a ser caballeros. A nosotros se nos impone que seamos, por lo menos, tan hideputas como estas hienas que nos circundan.



martes 9 de febrero de 2010
SOBRE LOS 15.000 HIJOS DE... 
Disculpen que no lo diga en el titular, pero hay que evitar en lo posible darle facilidades a los husmeadores electrónicos del Gran Hermano Zapatero.
Supondrán -bien- que a estas alturas no les voy a hablar de los hijos de San Luis -que eran cien mil- que nos metieron por la senda absolutista del rey felón. Fernando VII, digo, no me malinterpreten. Curioso espectáculo, personaje para media España felón y para otra media deseado. Curiosidad histórica que se suele repetir, y ahí tenemos a un señor Rodríguez al que ya no recuerdo si diez u once millones de votantes le agradecen las caenas, porque piensan que son para los otros tantos millones. Tan contentos los idiotas, dale caña a los fachas aunque yo me muera de hambre.
Como ya se han, sin duda, imaginado, la frase completa es acerca de los 15.000 hijos de la gran puta, y la refiero a los que en eso de Facebook -a lo que en su día me apunté, pero que tengo abandonado porque confieso que me sobrepasa- piden "que pongan el cementerio nuclear en el Valle de los Caídos" porque “hay mucho terreno” y, además, “si se le tocan los cojones a los dos que están enterrados, mejor que mejor”. Lo cuenta Minuto Digital. 
Estos quince mil hijos de puta están en lo suyo, que es vitorear las caenas rojas y hacer el caldo gordo al malandrín felón. Vociferan, con abyección propia de plebe servil, mientras su amo pone cerco por hambre al Valle, cerrado y sin fecha de reapertura al público, pese a ser el monumento más visitado de España según datos de Patrimonio Nacional.
Estos quince mil hijos de puta, al igual que su amo felón y deseado, se comportan como siempre lo han hecho los invasores que nos querían civilizar. Los gabachos de la francesada, tan liberales, igualitarios y fraternales, que usaban los templos como cuadras o almacenes; los liberales de la carlistada, que mataban frailes al compás del trágala aunque otra cosa era irse al monte tras Zumalacárregui; los liberales y fraternales republicanos de la Segunda, que iniciaban su camino quemando templos; los bolcheviques de nuestra guerra, que quemaban las iglesias, asesinaban a los obispos, a los curas, a las monjas y a los católicos sin graduación.
Lo suyo -lo de estos felones y lo de estos hijos de puta- es profanar templos y cadáveres.
(Entre paréntesis: ya se que me repito; que a estos 15.000 hijos de puta se les puede llamar de otras muchas formas, a saber y por orden alfabético: ababoles, bestias, cabrones, desgraciados, estúpidos, fantasmas, guarros, herbívoros, idiotas, jíbaros, lameculos, mamarrachos, necios, obtusos, papanatas, rapaces, sinvergüenzas, tontolabas, ungulados, vagos, zopencos...; pero lo suyo es ser hijos de puta, hideputas que dijera nuestro señor D. Quijote)
Son tan hijos de puta, que se disponen a profanar el enterramiento y los cadáveres de los mismos suyos; de los rojos que memorizan. Porque saben -lo mismo el felón que los hideputas, condiciones no excluyentes- que en el Valle de los Caídos están enterrados los muertos de ambos bandos. Lo saben, no porque sea verdad y haya documentación, sino porque lo dice hasta El País.
Son salteadores de tumbas, necrófagos que continúan viviendo contra Franco, contra José Antonio, contra los que les dieron tantas carreras en pelo a los suyos, y contra los suyos propios. Y ahora, ya que Rodríguez el rojo -se lo dice él, no yo- cerrará el Valle de los Caídos, y que Mariano el corto no lo reabrirá si llega al poder, esos quince mil hijos de puta (asnos, borricos, cuatezones...) proponen que en la Basílica se establezca el almacén de residuos nucleares.
Y estoy de acuerdo. Primero, porque ni en sueños el mandril -y sin r también- Rodríguez y sus ministrillos serán capaces de hacer algo tan sólido, tan bien terminado, tan soberbiamente fuerte y seguro como la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos; y segundo, porque así sabremos dónde están los residuos nucleares, y los tendremos a mano para metéroslos por el culo a no mucho tardar.



miércoles 30 de noviembre de 2011
SOBRE EL VALLE DE LOS CAIDOS. 
"... allí están enterrados 33.847 españoles muertos en la guerra a los que debemos memoria y respeto, sea cual sea el bando en el que estuvieran luchando. Los españoles tenemos una obligación moral con estas personas, que están hermanados e igualdados en la muertes."
(La cita es textual de Público, así es que las reclamaciones por la ortografía y la sintaxis, a los ignorantes de su redacción.)
Esto, que es indudablemente cierto; que lo ha sido desde que se proyectó el Valle, y que lo venimos repitiendo muchos desde que empezó el asedio -por dejadez, y por hambre- al monumento de reconciliación enclavado en Cuelgamuros, no lo dijo ayer Blas Piñar, ni es una cita de Vizcaíno Casas, ni de Ángel Palomino, ni de Rafael García Serrano, ni de ningún otro de los que los hideputas llaman fascistas. Ni siquiera lo he dicho yo, y perdóneseme la inmodestia de ponerme a la par de los mencionados, desfachatez que me permito sólo a los efectos de compartir la leña a que haya lugar.

Las frases citadas; las que determinan que los enterrados en el Valle de los Caídos están hermanados e igualados en la muerte, las dijo ayer el ex ministro socialista, y presidente de la Comisión de Expertos digital del Gobierno, don Virgilio Zapatero.

Nada extraño, si tenemos en cuenta que la propia Comisión reconoce -véase el documento íntegro pulsando sobre la imagen- que el entonces Ministro de la Gobernación, Don Camilo Alonso Vega, dirigía una carta a los Gobernadores Civiles con fecha 23 de mayo de 1958, en la que se decía que se debían adoptar las medidas necesarias para dar cumplimiento a la finalidad perseguida por el monumento, que era "la de dar en él sepultura (...) a cuantos cayeron en nuestra Cruzada, sin distinción del campo en que combatieran, según el espíritu cristiano de perdón que inspiró su creación, siempre que unos y otros fueran de nacionalidad española y religión católica."
Lo cual quiere decir que se respetaron las ideas de los fallecidos, no imponiéndole sepultura en lugar sagrado a quienes en vida se declarasen ateos o profesasen otra confesión.
Miente la Comisión establecida a tal efecto –o sea, el de mentir- cuando afirma que "no ha empezado a ser de dominio público hasta hace muy pocos años" que en el Valle estuvieran enterrados "soldados que murieron sirviendo en el Ejército de la República". Miente con todas las letras, porque eso es algo de sobra conocido por quien lo quiso saber. El que suscribe, sin ir más lejos, que así lo escuchó al guía oficial de una visita efectuada en 1976. 
En cambio, si es verdad -aunque sólo a medias- lo que se dice en ese documento, acerca de que "junto a personal contratado fue construído por numerosos presos políticos bajo las normas del Patronato Central de Redención de Penas por el Trabajo." Hubo presos, sí, aunque no fueron numerosos, ni fueron políticos, ya que no habían sido condenados por sus ideas, sino por sus actos. Y trabajaron allí para redimir condenas, de acuerdo con las leyes vigentes, y cobrando un sueldo por ello. No hubo "esclavos", ni nadie fue obligado. También hubo presos por delitos comunes no relacionados con la guerra, que se acogieron a esa fórmula para purgar sus condenas.
A propósito de los presos políticos, y para que los tontos me entiendan: preso político es el que está perseguido por sus ideas. Por ejemplo, Pedro Varela, el editor barcelonés encarcelado por pensar que podía vender o editar libros cuya edición y venta no está prohibida. Porque en España no hay una Ley que prohiba publicar libros o venderlos, aunque si las haya para prohibir que se escriba lo que no le gusta al Gobierno y a los progres. Pero, en todo caso, la ley persigue la expresión de las opiniones non gratas; en ningún caso la venta de lo que no está prohibido vender. Por tanto, Pedro Varela es un preso político, encarcelado por pensar que puede vender libros a quien tenga interés en comprarlos, lo cual no está prohibido. Si las ideas expuestas fueran suyas propias si estaría sujeto a la censura de lo políticamente correcto, y sería responsable si vulnerase una Ley que si existe. Eso es un preso político: el que se encarcela por pensar, aunque no haya hecho nada. Y la Causa General -documento que los historiadores admiten como fidedigno- da fe de que los presos rojos no lo eran por sus ideas, sino por los actos que habían realizado. Aquí tienen el enlace al documento por si gustan verlo.

Declara el informe de la Comisión que "para la exhumación y traslado de restos individuales identificados (...) había de mediar el consentimiento expreso de los familiares." Y añade: "En caso de falta de unanimidad de los familiares, no debía procederse a la exhumación. En los enterramientos con restos no identificados se ordenó proceder a la exhumación y traslado sin otras diligencias, ni de identificación ni tampoco de autorización de familiares."
Normal, porque a finales de los años 50 no existían las pruebas de ADN, y como no se podían identificar los cadáveres, difícilmente se podía pedir autorización a las familias. Sobre todo, teniendo en cuenta -como toda la barahúnda de salteadores de tumbas subvencionados ha encontrado, aunque no lo hayan dicho- que en las fosas de la guerra lo normal es encontrar a muertos de ambos bandos, mezcladas hoces y martillos con yugos y flechas, estrellas de cinco puntas y estrellas de seis, porque los nacionales -que eran los que salvo en cuatro o cinco casos ocuparon el terreno del enemigo- sepultaban juntos a todos los muertos en aquella acción.
Destaca la Comisión el deterioro creciente del conjunto monumental, basado en un informe de Patrimonio Nacional que reconoce que "las labores de mantenimiento que requiere (...) son tan cuantiosas que los trabajos de conservación y mantenimiento (...) han resultado insuficientes."
Puedo dar fe de que en el verano de 1990 -más de tres décadas después de su construcción- el Valle de los Caídos estaba en perfectas condiciones. ¿Acaso estará la clave en ese insuficiente mantenimiento? ¿Acaso estará la clave en haberlo cerrado al público, perdiendo por ello los cuantiosísimos ingresos que dejaban los turistas en las taquillas? ¿Acaso estará la clave en el odio? ¿Acaso no se habrá dejado el Valle a su suerte -sin el mantenimiento inherente a cualquier obra- para finalmente darle un destino prefijado de abandono y ruina?
Por mucho que el referido informe proponga, ahora, que se mantenga el Valle para hacer de él un monumento a "todos" -como si no lo fuera desde su concepción-, y para explicar al visitante la simbología -según ellos malísma- y las circunstancias de su construcción, el objetivo final es el que siempre ha sido: asaltar tumbas, profanar cadáveres.
Queda por ver si la Iglesia, que tiene la última palabra, permitirá el sacrilegio a cambio de otras treinta monedas, o será digna sucesora de aquellos "mártires de la persecución religiosa en España."
Por lo demás, podréis hacer lo que queráis. Tenéis, hoy, la fuerza.
Pero José Antonio volverá a ocupar su lugar en el Valle de los Caídos, porque en él no sólo quisísteis matar al hombre; quisísteis -inútilmente, por supuesto- asesinar una idea. Quisísteis asesinar la honradez, la dignidad, la generosidad, la fe, la razón; quisísteis matar -ayer lo confesó vuestra fracasada directora de campaña electoral, Elena Valenciano: en los congresos del PSOE nunca se ha gritado ¡Viva España!-, a España. Quisísteis matar la juventud, la inteligencia, la hombría de bien, el Destino Universal de España -lo vuestro era el viva Rusia-; quisísteis asesinar la gallardía, el valor, la verdad. Quisísteis matar la vida digna de seres humanos, porque lo vuestro es el refocile en las más puercas zahúrdas.
Volverá Franco al Valle de los Caídos, porque aunque aún os escuezan en los lomos -lo único que sabéis mostrar cuando el de enfrente no está desarmado- las carreras en pelo, lo cierto e inamovible es que perdísteis la guerra que en febrero del 36 pedíais a gritos en vuestros mítines torvos, covachuelas de asesinos y chulos. Lo inamovible y cierto es que Franco levantó una España hundida en la miseria hasta llevarla a la mayor prosperidad que en su Historia ha conocido; que Franco creó una Seguridad Social que ni siquiera vosotros, manirrotos y chorizos, habéis conseguido hundir todavía. Creó un Fuero del Trabajo que concedía al trabajador muchos más derechos que ese malhadado Estatuto de los Trabajadores que convierte al hombre en mercancía que se ofrece en los mercados. Volverá, no porque su entierro allí lo ordenase Juan Carlos I, el borbón -minúsculas de calificativo- al que Franco hizo Rey de España porque le salió de los cojones, sino porque lo mandamos nosotros, el pueblo que os correrá a gorrazos cualquier día de estos.
Y vosotros, sinvergüenzas, cabrones, canallas, hideputas, también iréis allí. Pero como no tenéis categoría de seres humanos que merezcan sagrada tierra os pondremos -esto no es amenaza, sino premonición-, como abono de los rosales que canten la nueva primavera.



(1) "LA HORA DE LOS ENANOS" 
26-9-07

El Presidente de Gobierno que llegó a la Moncloa en tren de cercanías; el demócrata que llegó a la presidencia a través de un golpe de Estado, vulnerando la Ley Electoral; el del talante, aupado sobre 200 cadáveres, tiene ahora dificultades para sacar adelante su Ley de Memoria Histórica. No se pone de acuerdo con sus amigos separatistas sobre qué hacer con dos cadáveres más. 

Ellos, que tantos tienen en sus armarios y en su biografía de partidillos abrazados a ETA en los años previos a la llamada Transición -en sus conciencias no; para tener algún peso en la conciencia hay que tener alma, cualidad de la que carecen las hienas y los asnos-, no logran llegar a un acuerdo sobre el método de profanación de cadáveres a elegir.

No saben qué hacer con las tumbas de José Antonio y de Franco. Del intelectual -más filósofo y poeta que político- que supone un punto de inflexión insustituible en la historia del pensamiento; de la espada más limpia de Europa. 

No saben qué hacer con sus cadáveres, porque en la cerrilidad de sus mentes putrefactas, rebosantes de bilis y envidia, no alcanzan a comprender que ellos -José Antonio, Franco- están más allá de los mentecatos de pacotilla que, borrando la inscripción de una tumba, creen borrar la Historia. 

Son como aquellos faraones pequeñitos -tiranuelos incapaces de Gloria propia, botarates engreídos-, que borraban las estelas funerarias de los antepasados para falsificarlas con su nombre ayuno de fama propia. 

Vulgares salteadores de tumbas, malditos de la Historia y del futuro. Falsarios indecentes, cretinos babosos. Simples puntitos de sombra, apenas visibles junto a la luz de aquellos cuya tumba quieren profanar.

Ahora es la hora de los enanos. ¡Cómo se vengan del silencio a que los redujo! ¡Cómo se agitan, cómo babean, cómo se revuelcan impúdicamente en su venenoso regocijo! ¡Hay que tirarlo todo! Que no quede ni rastro de lo que él hizo! Y los más ridículos de todos los enanos –los pedantes– sonríen irónicamente.

El también sonríe. Pero su risa es clara, como su espíritu sencillo y fuerte. Nosotros padecemos –como él antes– todas las torturas de la injusticia. Pero el ya goza el premio allá en lo alto, en los ámbitos de la perpetua serenidad. Nada puede inquietarle, porque desde allí se disciernen la grandeza y la pequeñez. Pasarán los años, torrente de cuyas espumas sólo surgen las cumbres cimeras. Toda esta mezquina gentecilla –abogadetes, politiquillos, escritorzuelos, mequetrefes– se perderá arrastrada por las aguas. ¿Quién se acordará de los tales dentro de cien años? Mientras que la figura de él –sencilla y fuerte como su espíritu– se alzará sobre las centurias, grande, serena, luminosa de gloria y de martirio.
("La hora de los enanos", José Antonio Primo de Rivera. ABC, 16 de marzo de 1931.)

Así es. Vosotros, nietos de asesinos, hijos de puta -el español que no es hijo de España sólo puede serlo de una  vulgar meretriz-, borraréis las tumbas de aquellos a quienes -de sobra lo sabéis- nunca podréis siquiera igualar. Pero la Historia se alzará con su propia voz. Y en tanto ellos tendrán su lugar reservado en las estrellas, vosotros os hundiréis en el fango del olvido.

Amén.




jueves, 4 de mayo de 2017

SOBRE UNA SOLICITUD DE ASILO.

Solicitud presentada ante la Nunciatura Apostólica en Argentina por un militar que, tras dedicar toda su vida a defender a su Patria, se encuentra ahora en la situación que describe.

Lamentablemente, en esta España tan -por recordar las palabras del gran ciprés Leopoldo- distinta y distante, tenemos poco o ningún conocimiento de lo que ocurre en las tierras hermanas de América, salvo las cuatro patochadas del señor Maduro -el pajarito de Chávez-, al que hoy mismo ha tildado de fascista el diplomático Inocencio Arias, que ya debería tener conocimiento para saber que -muy al contrario, y caso de ser algo más que gilipollas- es un comunista pasado por el alerón de Fidel Castro.

En fin, que -por lo que pueda servir para que quien lea entienda qué está pasando en Hispanoamérica- aquí les traslado la información que he recibido por conductos plenamente fiables:

*****

Acabo de pedir asilo diplomático en la Nunciatura Apostólica, presentando la nota que adjunto. 

No me permitieron el acceso aduciendo que el Nuncio no se encontraba presente, no pudiéndome dar respuesta en ese momento a mi pedido. 

La Nunciatura quedó en contestarme en cuanto Schering pueda hacerlo sin fijar oportunidad, lo que equivale a negarme la entrada a la Sede Apostólica. 

Como no puedo esperar la respuesta del Nuncio dado que mi libertad corre peligro, y ante el temor de no poder hacerlo en oportunidad, difundo todo lo que hubiera querido entregarle a los efectos de profundizar las causas de mi decisión, solicitándote la máxima difusión. 

Gracias por lo que puedas hacer. 

Un abrazo 

Emilio Guillermo Nani 
Tcnl (R) - VG 


BUENOS AIRES, 02 de Mayo de 2017 
SER 
Monseñor Emil Paul Tscherring 
Nuncio Apostólico 
PRESENTE 

De mi mayor consideración: 

Tengo el honor de dirigirme a Ud. con la finalidad de poner en su conocimiento que he tomado la decisión de solicitar asilo diplomático ante la Sede del Estado Vaticano, en su doble condición de Estado soberano y Sede de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, debido a la ausencia casi absoluta, en mi país, de garantías constitucionales y procesales para quienes tuvimos la responsabilidad de participar en la guerra contraterrorista, ordenada por gobiernos democráticos, para liberar a la Nación Argentina del flagelo del terrorismo, impidiendo que se instalara en ella un régimen de tinte totalitario comunista. 

Esta decisión se debe a que he tomado conocimiento que el Juez Federal Penal Nro. 1 y 3 de Mar del Plata, Santiago Inchausti habría resuelto ordenar mi captura para procesarme por la comisión de supuestos delitos de lesa humanidad.- Es decir que una misma persona, aprovechando la circunstancia de estar a cargo de dos Juzgados Federales Penales, sugestivamente, y luego de más de 12 años del reinicio de la persecución penal contra los miembros de las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales, Penitenciarias y civiles, por su participación en la citada guerra contraterrorista, ha encontrado, vaya uno a saber qué curioso motivo, para sustanciarme dos causas – una en cada juzgado – buscando lograr mi privación de libertad. 

Hablo de “curioso motivo” debido a que la experiencia que he recogido a lo largo de casi 14 años, en los que si algo ha caracterizado a la Justicia, es su poco apego al Derecho y sí demasiado a la prevaricación, violentando cuanta norma legal existe, incluido el Artículo 18 de nuestra Constitución Nacional (adjunto el listado de las normas violentadas), para consumar una larga sed de venganza contra quienes hemos tenido la responsabilidad de participar en la guerra contrarrevolucionaria. 

Avalo mi decisión amparándome en lo establecido en el Artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU y en las decisiones de tribunales de otras naciones, como las que detallaré a continuación, que han rechazado las absurdas pretensiones de la politizada justicia federal argentina.- Esto me permite soslayar con causa las disposiciones que rigen el asilo diplomático, en el sentido que pueda ser negado en casos de existir una citación judicial. 

Fundamento lo solicitado, en los siguientes aspectos: 

1. A lo largo de toda mi vida y, en especial, en estos últimos 35 años, siempre me he ajustado a derecho respetando las instituciones republicanas y democráticas. 

2. No he participado en ninguna de las asonadas militares de los años ’80 y ’90, en las cuales, si bien tengo muchos amigos entre quienes las llevaron a cabo, no estuve de acuerdo con la metodología ni con la oportunidad.- Pasados los años, al comprobar la corrupción del aparato político-judicial, con muchísima tristeza y, lamentablemente tarde, me he dado cuenta de cuánta razón tuvieron al intentar llamar la atención de la sociedad argentina respecto del peligro que se cernía sobre ella.- Los resultados están a la vista. 

3.El 23 de Enero de 1989, durante el gobierno de Raúl Alfonsin y en oportunidad de participar de las acciones de recuperación de los cuarteles de La Tablada, atacado a sangre, fuego y destrucción por la organización terrorista Movimiento Todos por la Patria (MTP), una mutación del Ejército Revolucionario del Pueblo, que tanta sangre de argentinos derramó en lo años ’70, fui gravemente herido.- Junto conmigo fueron asesinados 9 miembros del Ejército Argentino (entre ellos 4 Soldados Conscriptos) y otros 60 fueron heridos, muchos de gravedad..- Como consecuencia de ello, fui condecorado por el Congreso de la Nación, con la Medalla “La Nación Argentina al Herido en Combate”. 

4.En el año 2003, debido a mi compromiso con la Patria, quise hacer un aporte más a ella, fundando el partido político Movimiento por la Recuperación de la República (MORERA), participando en los procesos electorales de los años 2003, 2005, 2007, 2009 y 2011. 

Lo que relataré a continuación, son algunos de los aspectos por los cuales tengo la total convicción de la ausencia absoluta de garantías procesales y constitucionales en la Argentina, en causas judiciales, como las que ahora se me pretende enrostrar: 

1.En estos días se ha llevado a cabo una reunión encabezada por las organizaciones ultrakirchneristas Carta Abierta y Justicia Legítima.- Dicha reunión estuvo dirigida por el terrorista montonero Horacio González, ex Director de la Biblioteca Nacional durante el gobierno anterior.- Este embrión de un nuevo espacio político-cultural alineado al kirchnerismo, tiene como objetivo inmediato acompañar el creciente estado de movilización y convulsión social existentes en el país, para lanzar una "batalla cultural" contra el gobierno, fomentando su desestabilización y caída.- Es decir que, como en los ’70, los sectores vinculados a las otrora organizaciones terroristas, han cambiado la metodología, pero no sus ambiciones de toma del poder, por fuera de las normas republicanas establecidas en nuestro país.- “Justicia Legítima” es una organización de jueces y fiscales de reconocida militancia política que entienden en causas denominadas de “lesa humanidad”, que son los que pretenden juzgarme. ¿Ud. cree posible un juicio justo con personas de tales características?. 

2.Por disposición del gobierno nacional se ha emitido una estampilla para rendir homenaje al cumplirse 50 años de la muerte de uno de los mayores carniceros latinoamericanos, Ernesto Guevara de la Serna (a) El Ché y, nada menos que en la Biblioteca Nacional, se ha rendido homenaje al terrorista montonero Rodolfo Walsh, quien, junto con Horacio Verbitsky y Miguel Bonasso, entre otros crímenes, fueron los responsables de la colocación de una bomba en la Superintendencia de Seguridad Federal, que dejó un saldo de 22 muertos y 60 mutilados.- Un gobierno que así actúa, mientras que pretende ignorar las aberraciones judiciales cometidas contra mis camaradas, ¿qué garantía de juicio justo me puede asegurar?. 

3.En los denominados “juicios de lesa humanidad”, son querellantes los estados nacional y provinciales, querellas que, con total cinismo, ignoran sistemáticamente las violaciones constitucionales y jurídicas que aquí cito, mientras que –en representación de sus mandantes- apoyan el avasallamiento de los derechos humanos de ancianos septua, octo y hasta nonagenarios detenidos, a los que, sin ningún pudor, llevan a la muerte como ha sucedido con la mayoría de los 400 presos políticos ya fallecidos.

4.Ricardo Lorenztti, además de estar sospechado de graves hechos de corrupción, tal como lo vienen denunciando la diputada nacional Elisa Carrió y la periodista Natalia Aguiar, en su libro “El señor de la Corte” (en cuyos capítulos 2 y último, además lo acusa de haber pertenecido a la organización terrorista Montoneros), presentó su libro “Derechos humanos: justicia y reparación” junto al conocido terrorista del Ejército Revolucionario del Pueblo¸ Eduardo Anguita, responsable, entre otros crímenes, del ataque al Comando de Sanidad, en el que fue asesinado el 2do. Jefe del Regimiento de Infantería 1 “Patricios”, Teniente Coronel D. Raúl Juan Duarte Ardoy. En este libro fija una clara posición respecto de su pensamiento condenatorio respecto de los llamados juicios de lesa humanidad.- Con estos antecedentes, ¿se puede pretender de él algún dejo de imparcialidad y objetividad, siendo nada menos que el Presidente de la Corte Suprema de Justicia?. 

5.Muchos de los que agredieron a la Nación y la sociedad argentinas en los años ’60, ’70 y ’80, como integrantes de las organizaciones terroristas que asolaron nuestra Patria o bien sus apologistas, ocuparon y ocupan privilegiados cargos en los poderes del Estado, incluso en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, en los tribunales federales penales y en los medios de comunicación, cargos que utilizan como verdaderos puestos de combate para consumar una venganza anhelada.- No me detengo a nombrarlos para no hacer aún más larga esta nota y porque, supongo, V.E. no ignorará de quienes se trata.- Nuevamente me pregunto, ¿puedo pretender alguna garantía de imparcialidad en dichos tribunales federales?. 

6.Ni en el seno de la Santa Iglesia Católica hemos encontrado cobijo, contención y seguridad en la búsqueda de la reconciliación y la concordia que tanto estamos necesitando.- Así como en el pasado existió el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que tantos jóvenes envió a matar y morir, en el presente fue reemplazado por el Grupo de Curas en Opción por los Pobres, liderados por Eduardo de la Serna, cuyas “homilías” (???) y Cartas, lejos de cumplir con el mensaje de amor y paz de Nuestro Señor Jesucristo, constituyen verdaderas proclamas cargadas de odio y violencia, llegándose al extremo que en el Año de la Misericordia, la única ausente para nosotros fue, precisamente, la misericordia.- Su Eminencia: como católicos buscamos de nuestra Madre lo que hasta ahora se nos ha venido negando. 

7.Países que se destacan por su apego al estado de Derecho, como Italia, España y Estados Unidos, han negado la extradición de militares a los que se los ha acusado de la comisión de “delitos de lesa humanidad”, por considerar que los mismos constituyen figuras inexistentes, toda vez que la norma que los establece, el Estatuto de Roma, no estaba vigente en el momento de la comisión de los hechos que se les imputan, por lo que se les estaría aplicando la norma en forma retroactiva. Vea los casos del Coronel Jorge Pedro Wagner (1); del Teniente Coronel Carlos Luis Malatto (2) y del Teniente de Navío Guillermo Roberto Bravo (3), citados al pie de esta nota y compare la diferencia de proceder entre una Justicia que se ajusta al respeto por el Derecho y otra que se encuentra muy lejana de hacerlo. 

Podría seguir mencionando decenas de ejemplos que demuestran, como expresara anteriormente, la falta de garantías constitucionales en Argentina para quienes se encuentran encarcelados (o en vías de serlo) bajo el falso título de “lesa humanidad”, pero, los expresados, son sobrados fundamentos. 

Llama la atención que pocos días después que hiciera mi denuncia pública, emitida bajo el título de “Desazón y bronca” (que le adjunto a la presente nota), en el que intento poner sobre el tapete la realidad de nuestra reciente historia pasada, haya aparecido un juez decidido a disponer mi captura, sustanciando dos causas, en los dos juzgados a su cargo. 

Toda mi vida la he dedicado al servicio de nuestra Patria, tal como ha quedado acreditado con mi participación en la Guerra de Malvinas como en la recuperación de los cuarteles de La Tablada.- En ambas acciones fui herido y por ambas acciones fui condecorado. Y como yo, los más de 2000 presos políticos que hoy se encuentran privados de su libertad y los 400 que ya han muerto como consecuencia de la desidia político judicial, quienes con sus aciertos y errores, pero con su entrega y sacrificio, impidieron que nuestro país cayera en las garras del comunismo.- ¿Será ése el “pecado” que estamos pagando?. 

La Argentina debe ser uno de los pocos países que encarcela a quienes le aseguraron la libertad y premia a quienes quisieron conculcarla. 

Ante este patético panorama, ¿Ud. cree posible que pueda aspirar tener un juicio justo?. 

De ser capturado por el aparato estatal, lo único que tengo garantizado es una muerte segura, sin en el menor auxilio espiritual, como ha sucedido con la mayoría de los 400 ya fallecidos, que no tuvieron acceso, siquiera, a los Santos Oleos y en condiciones vejatorias para nuestras familias. 

Por todo lo expresado es que solicito a Su Eminencia su cristiana protección, la que sinceramente anhelo que pudiera ser extendida a todos los que hoy padecen injusta, ilegal e ilegítima privación de su libertad por haber cometido el “delito” de haber defendido a la Patria, tal como juramos cuando abrazamos la carrera de las armas. 

Sin otro particular, lo saludo con mis expresiones de respeto y consideración, 
Emilio Guillermo Nani 
Teniente Coronel (R) 
Veterano de Guerra 

CITAS: 
(1)Madrid, 23 Septiembre (EFE).- La Audiencia Nacional ha rechazado extraditar al ex militar argentino Jorge Pedro Rodolfo Wagner, detenido en marzo en Madrid en cumplimiento de una reclamación de su país que pedía su entrega por delitos de genocidio y torturas durante la Dictadura argentina (1976-1983). La sección tercera de lo Penal ha considerado que los hechos que se le imputan habrían prescrito y tampoco serían constitutivos de un delito de genocidio (que nunca prescribe) porque ello exige la destrucción de un grupo nacional, étnico, racial o religioso, requisito que no se aprecia en "la identificación de las personas afectadas". La Sala tampoco ve viable acusarle por un delito de lesa humanidad -referido al ataque sistemático contra la población civil-, porque esa figura delictiva fue introducida en España en 2003, una fecha "muy posterior" a los hechos que se le imputan, y no puede aplicarse de forma retroactiva. 

(2)Septiembre del 2013. La Corte Suprema Di Cassazione (Italia), deniega la extradición del Teniente Coroenl Carlos Luis Malatto por razones similares a las señaladas en el caso Wagner.

(3)Caso Roberto Guillermo Bravo. Tribunal del Distrito Sur de Florida EEUU. Deniega la extradición por prescripción y falta de pruebas  (Ver detalle de fallo en http://uniondepromociones.info/Verdad%20sobre%20los%20Juicios%20llamados%20de%20Lesa%20Humanidad%20-%2028%20Abr%2011.pdf , página 206).

viernes, 28 de abril de 2017

SOBRE LOS CALLEJEROS DEL CAMBIO.


O sea: el cambio de nombres en el callejero de Madrid, para todo eso de quitar símbolos de la guerra civil, del franquismo, de la dictadura, de la represión... y, sobre todo, para eso tan caro a la ultraizquierda -es decir, desde Ciudadanos para allá, al fondo, donde el olfato señala la letrina- de ganar en los papeles la guerra que perdieron en los campos.

Van a ser 52 las calles, plazas y demás que los ultraizquierdistas cambien, no para borrar los recuerdos de la guerra, sino para eliminar de las placas a quienes la ganaron y colocar a los que la perdieron.

Sin embargo, en este desbarajuste iconoclasta se les han colado, -las cosas del subconsciente, caso de que ejemplares tan ínfimos puedan tenerlo, que sería cuestión de preguntarle a algún psiquiatra- algunos cambios que demuestran no sólo por dónde van los tiros, sino hasta dónde llega la incultura.

Así, sustituyen el Paseo de Muñoz Grandes por Paseo de Marcelino Camacho; el general de la División Azul, por el comunista marrullero y alborotador, defensor del proletariado hasta que cazó pasta gansa de los presupuestos.

Sustituyen la Calle de Juan Vigón por la calle de Melquiades Álvarez. Es decir: cambian la placa de un militar de los que ganaron la guerra, por un político al que los rojos asesinaron en Madrid. Caso de que no se trate de otro Melquiades Álvarez claro está, en cuyo caso se demuestra la incultura de los cambiantes. O se confirma la sentencia de que hemos olvidado la Historia y, por lo tanto, habremos de repetirla.

Sustituyen la Calle Primero de Octubre por Calle de Carlos Morla Lynch. O sea: quitan la fecha en que el Generalísimo Francisco Franco fue designado Jefe del Estado -cosa que ya no hay quien mueva-, por el nombre de un diplomático chileno que salvó a cientos de españoles de ser asesinados... por los rojos. Aunque tal vez lo único que saben del señor Morla es que fue amigo de Federico García Lorca, y desconocen su faceta de benefactor de perseguidos por sus ideas políticas, y acaso también que al final de su vida vino a vivir a España, donde murió a finales de los años 60, en plena dictadura franquista.

Sustituyen la Calle de García Morato por la Calle de Robert Capa; el heroico aviador, terror de los pilotos rojos por su pericia, por el fotógrafo que, como suelen los de su calaña, trucó sus fotos -muchos expertos han indicado que la famosa muerte de un miliciano es absolutamente imposible de forma natural- y las convirtió en propaganda. Comunista, claro está.

Y sustituyen la Calle Héroes del Alcázar por calle de Filósofa Simone Weil. Y en esto hay dos claves. Una, el reconocimiento de que hoy, en la España de la memocracia, nadie sabe quien coño fue Simone Weil si no le ponen el letrero de filósofa por delante, lo cual habla claro de los sucesivos desastres educativos. Y por otro, el reconocimiento implícito de que en el Alcázar sólo hubo héroes en un lado, en tanto que del otro no había mas que delincuentes, asesinos, cobardes, milicianitos que se iban a pasar el día en Toledo a pegar unos tiros contra los fascistas, con la correspondiente barragana colgada del brazo, e inútiles en general, incapaces de -teniéndolo todo- tomar una fortaleza antigua en más de dos meses de asedio.

Por supuesto, hay otros muchos ilustres militares que dejan el callejero de esta ciudad donde toda suciedad -no sólo física- tiene asiento; y casi estoy por alegrarme, porque hoy los españoles de bien no pueden estar en estas calles llenas de grosería y zafiedad. 

Pero vaya, por último -y la traigo expresamente como colofón- la sustitución de la Plaza de Arriba España por Plaza de la charca verde. Es una palmaria demostración de intenciones y de objetivos: en vez de poner a España arriba, convertirla en una charca. 

Es a lo que llevan dedicados -todos, del primero al último- cuarenta años. No hay mas que ver la abundancia de ranas, de sapos y de culebras en los cargos públicos.

jueves, 27 de abril de 2017

SOBRE EL CANTANTIN FRACASADO.


El fracasado es el cantante -o lo que sea- Lluis Llach -nombre cacofónico donde los haya-, que tras luchar bravamente contra el franquismo se ha quedado ahora para censor, no ya de las obras o costumbres, sino de las ideas.

Este exitosísimo donnadie fue uno de tantos eximios artistas que se quejaban de que la censura del franquismo le impedía mostrar su enorme talento. Llego luego la libertad de expresión para los que piensen como el que manda en esta mierdocracia, y los eximios artistas pudieron dar lo mejor de sí. Entonces se demostró que lo mejor que podían dar de sí era una mierda -sin un mal palo que la pinchase- y pasaron al olvido de todos, salvo de los cenutrios de su mismo entender y proceder, que los siguieron usando de banderilla. 

Y ahora, llega don Lluis y se encarna en lo que todos ellos, en el fondo, pretendían: ser la voz única del montón de pardillos y analfabetos que no tienen suficiente cerebro para escuchar una voz distinta de la de su pastor. Se encarna, pues, en el dictador que todos ellos querían ser desde siempre; en el censor que hurga en las conciencias, más allá de cualquier otra censura conocida. La quintaesencia de la censura, porque quiere hozar, no ya en los hechos, no ya en las ideas expresadas, sino en las creencias.

Y en función de ello, llega don Lluis y advierte: el día que haya la ley de transitoriedad jurídica, el que no crea en ella, será sancionado. 

Otras muchas amenazas lleva vertidas el fracasado cantante para público de esnob y culturetas: que el que no responda a la legalidad catalana podrá ser sancionado por el Estado catalán (...) se lo tendrán que pensar muy bien. No digo que sea fácil, al revés, muchos de ellos sufrirán (...) en cualquier caso, los funcionarios deberán preguntarse "y si no obedezco esta ley catalana, ostras, ¿qué pasará?".

Todas estas perlas las pueden encontrar en El País, no crean que son un invento mío. Y lo fundamental que me interesa resaltar, es que don Lluis Llach encuentra lógico, normal, perfecto, democrático y políticamente correcto que quien no cumple las leyes pague por ello.

Por tanto, me alegro profundamente de que, al final de su vida útil de tonto fracasado, don Lluis haya comprendido -puesto que amenaza con ponerlo en práctica-, que el que vulnera la ley debe pagar. 

En este sentido, no sólo le da la razón a las actuaciones del Tribunal Supremo contra sus amados lideres aldeanos, sino que abre el camino a las medidas a que haya lugar, si persisten en su proyecto de golpe de Estado.

También -y aunque sea demasiado tarde para que le sirva de atenuante- es bueno que reconozca que el régimen franquista tuvo toda la razón del mundo para aplicarle los leves correctivos por los que tan perjudicado se siente. No lo digo yo; es don Lluis quien lo afirma: en cualquier caso (...) deberán preguntarse "y si no obedezco esta ley (...), ostras, ¿qué pasará?.


¿Por qué no se pregunta, don Lluis, qué pasará con usted y sus amigos ombligomundistas y catetos, si persisten en su delito de secesión y el Estado toma las medidas pertinentes, cosa que no tiene más remedio que hacer, pues lo contrario sería un delito de prevaricación y un autogolpe de Estado?. Medidas que no se tratan de las que a usted y a los suyos les gustarían; esas de los tanques que con tanto ahínco reclaman, y que -como es habitual con gentes de su calaña- afectarían a los que son ligeramente más tontos, y mucho más útiles que usted. Medidas que ya tuve el gusto de explicar hace unos días, y que pasan por la simple aplicación de la Ley vigente.



Tal vez sea, incluso, capaz de entender que si no se hubiera dedicado en su juventud a delinquir, nunca habría alcanzado la breve notoriedad que llegó a tener entre los aldeanos que -según la wikipedia- llenaban los locales donde actuaba con dos, tres, cinco mil personas y, en homérica ocasión, hasta treinta mil. 

Un exitazo; nada comparable con los cantantes nada comprometidos, nada antifranquistas, nada luchadores, que sólo llenaban estadios.

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